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... Hoppe, con la publicación de su Democracy,
no sólo ha introducido nuevos temas en la teoría
política libertaria sino que es de esperar que del mismo modo
que otros austríacos como Rothbard redescubrieron la olvidada
escuela de Salamanca este libro saque del olvido al absolutamente
olvidado hoy pensamiento tradicionalista, en el que los libertarios
españoles pueden encontrar sus verdaderas raíces, que
no están en el centralismo expropiador y desamortizador del
liberalismo doceañista sino, como acabamos de ver en mucha
mayor medida, en el pensamiento monárquico tradicionalista.
Hans
Hermann Hoppe revolucionó en el año 2000 la teoría
política libertaria con su magistral Democracy:
The God that Failed, en el que se rompe
con la tradición, expresada en las obras de Mises y Rothbard,
de valorar positivamente la evolución política
contemporánea tendente a la expansión de la democracia
y a la abolición de los privilegios políticos de la
monarquía experimentada en las sociedades occidentales
contemporáneas durante los dos últimos siglos. Hoppe,
en cambio, no sólo no valora tales derivas sino que considera
que las formas políticas sustituidas, en concreto la monarquía
y la aristocracia, eran muy superiores a las actuales, lo que le
emparenta con la larga, pero hoy en día alicaída,
tradición de pensamiento monárquico-conservadora de la
que el pensamiento libertario había permanecido alejada desde
su fundación. El pensamiento libertario, al menos en la línea
de Hoppe parece querer aproximarse al pensamiento tradicional de
derechas revitalizando una tradición casi por completo
dormida.
Hoppe rescata del olvido a autores como Bertrand de Jouvenel,
Kuehnelt-Leddihn y Fritz Kern y consigue que veamos con otros ojos
tanto al pensamiento tradicionalista español, (que tiene
muchos puntos en común con Hoppe y con su visión de la
sociedad; para monárquicos libertarios como Kuehnelt-Leddihn
la verdadera derecha española es el carlismo) como a la
tradición monárquica española. Estas
tradiciones tienen en efecto aspectos muy libertarios como su
antiestatismo y su defensa de los Fueros, freno tradicional al poder
estatal, pero adolecían de una visión excesivamente
paternalista de las relaciones económicas. De ahí el
interés de la obra de Ángel López-Amo pues,
además de ser un gran defensor de la monarquía, con
argumentos muy semejantes a los de Hoppe, reclama la inhibición
de la intervención estatal en la vida económica.
Nuestro autor nació en Alicante en 1917. Fue catedrático
de Historia del Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela y
preceptor de Don Juan Carlos en Friburgo y en España. A la
hora de su temprana muerte a los 39 años (en un desgraciado
accidente de automóvil en los Estados Unidos, donde está
enterrado) enseñaba en el Estudio General de Navarra.
Monárquico tradicional, en su obra se manifiestan tanto la
crítica a la democracia como la defensa de la monarquía
con argumentos muy semejantes a los utilizados por Hoppe en su
mencionado libro. De hecho, las principales diferencias entre ambos
son que Hoppe introduce entre los argumentos a favor de la monarquía,
en comparación con la democracia, elementos praxeológicos
ausentes en la obra de López-Amo como las distintas
preferencias temporales entre ambas y su influencia en los procesos
de formación de capital o su distinta sociología
fiscal. Otra diferencia es que Hoppe ve la monarquía como una
opción secundaria frente a una sociedad sin Estado mientras
que López-Amo no se declara anarquista. Por lo demás,
las semejanzas entre ambos son extraordinarias.
Por ejemplo, ambos basan su visión de la
monarquía medieval en la obra del medievalista alemán
Fritz Kern, en especial su obra Derechos
del rey y derechos del pueblo (traducido
y prologado en su versión española por el propio
López-Amo; Hoppe cita la versión inglesa Kingship
and Law in the Middle Ages) en la que
se describe una monarquía patrimonial ( donde el Estado es
propiedad privada del rey, aspecto este que para Hoppe explica la
mejor gestión del reino, frente a la república en el
que el Estado es gestionado públicamente como un común)
y fundamentada en el derecho divino, que según ambos autores
(pero muy especialmente López-Amo en su obra cumbre sobre la
monarquía, La monarquía de
la reforma social), es uno de los
principales frenos al poder absoluto del gobernante pues una norma o
institución de origen divino no puede ser alterada
discrecionalmente a voluntad del gobernante, ya que perdería
toda su legitimidad si quisiese obrar arbitrariamente. También
coinciden nuestros autores , siguiendo casi al pie de la letra los
argumentos de Kern , en la formidable importancia que tenía
para la institución monárquica medieval el derecho de
resistencia al poder real y su justificación del tiranicidio o
de la deposición del monarca en caso de quebrantar este la ley
y de cómo el absolutismo real posterior pudo
institucionalizarse gracias al deterioro de tal derecho. López-Amo
rastrea la presencia de este derecho en el medioevo español en
su tesis doctoral sobre el pensamiento político en la Corona
de Aragón en el siglo XIV titulada El
pensamiento político de Eximeniç. Este
gran y desconocido pensador valenciano ya
había expuesto en dicha tesis las ventajas de la cooperación
social y la división del trabajo para una correcta armonía
social durante el siglo XIV. No quedan aquí las coincidencias
con el pensamiento de Hoppe, pues López-Amo también
suscribe en su obra sobre la monarquía social la visión,
tan cara a Rothbard y Hoppe, del origen predatorio del Estado. El
Estado en la visión de López-Amo se origina en la
conquista y la predación lo que concuerda con la tradición
de Calhoun, Gumplowicz y Oppenheimer en la que se basa el moderno
pensamiento libertario. López-Amo también elabora una
visión del importante papel social que juega la nobleza en su
ensayo Insignis Nobilitas,
que coincide en buena medida con la visión expresada por
Hoppe en su Democracy
o Hayek en Los fundamentos de la
libertad destacando la necesidad de la
existencia de una aristocracia natural como referente a imitar por el
resto de la sociedad y como factor de estabilidad y progreso social.
Si a esto le sumamos las ácidas críticas de López-Amo
a la extensión sin límites de la democracia en la línea
de Hoppe , Kuehnelt-Leddihn , Somary o Tocqueville y su liberalismo
económico, muy llamativo para la época, en el que se
reclama la total inhibición del Estado de la vida empresarial,
expuestas en dos artículos publicados en la revista Arbor,
nos encontramos con que en las aulas
de Compostela enseñaba en los años 50 un auténtico
predecesor de muchos de los puntos reclamados hoy día por el
moderno pensamiento libertario.
Hoppe, con la publicación de su Democracy,
no sólo ha introducido nuevos temas en la teoría
política libertaria sino que es de esperar que del mismo modo
que otros austríacos como Rothbard redescubrieron la olvidada
escuela de Salamanca este libro saque del olvido al absolutamente
olvidado hoy pensamiento tradicionalista, en el que los libertarios
españoles pueden encontrar sus verdaderas raíces, que
no están en el centralismo expropiador y desamortizador del
liberalismo doceañista sino, como acabamos de ver en mucha
mayor medida, en el pensamiento monárquico tradicionalista.
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El autor es catedrático de Política Contemporánea
en la Universidad de Santiago de Compostela.
Bibliografía
recomendada: López Amo, A; El
Poder Político y la Libertad,
Rialp, Madrid, 1952.
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