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"Política en
galego dise pacto. As eleccions municipais do
2007 en Galicia"
Biblos 2007, 92 páginas,
9 euros
El brillante periodista y magnífico
comunicador Bieito Rubido presentó ayer su último libro
sobre las pasadas elecciones municipales en Galicia. Se trata de un
análisis muy interesante y documentado con multitud de datos
útiles pues no en balde Bieito es una de las personas mejor
informadas de Galicia. Y como director de La Voz de Galicia llevó
al periódico coruñés a la más alta cota
de prestigio social, influencia política y ventas en kiosco de
toda su historia.
En el acto de presentación estuvo
acompañado además de por el editor por representantes
de las principales fuerzas políticas coruñesas: Mar
Barcón por el PSOE, Carlos Negreira por el PP y Enrique Tello
por el BNG. Sus intervenciones aunque breves fueron interesantes e
ilustrativas de cómo está el patio.
Lo primero, porque los representantes más
votados hablaron en español. Quizás en el caso de la
socialista una especie de canto de cisne antes de que sobre la
política y la comunicación municipales se abata la
longa noite de pedra del pelouro nacionalista y el idioma español
se prohíba en la administración municipal y el
callejero de La Coruña.
Mar Barcón se quejaba de que el electorado
hubiera dado un tratamiento supramunicipal a su voto. Parece que
olvidaba que fue el propio ZP quien quiso dar a estas elecciones la
categoría de primarias.
Y probablemente el alza del voto del PP en las
grandes ciudades gallegas, cuestión que se analiza en el
libro, se deba a un voto de castigo para el risueño
protagonista de la Feliz gobernación española.
Carlos Negreira estuvo muy bien, paciente,
socrático, criticó que los pactos se hagan "en
contra". Había otras posibilidades tan democráticas o
más que no se contemplaron, como dejar gobernar en minoría
a la fuerza más votada. También expuso algunos de los
defectos o consecuencias de los pactos "en contra": grupos
disjuntos y sin coordinar, inflación de cargos para colocar y
contentar gentes, etc.
Y con muy buen criterio se oponía a que
voten en las elecciones locales quienes no viven ni pagan impuestos
en el municipio.
Enrique Tello, el único político que
habló en gallego, tuvo una intervención demagógica.
Criticó al PP por su postura dejando traslucir era fruto del
despecho por no haber ligado con la novia Losada, sacó a
relucir al pobre Husserl que no sabemos qué pintaba en el
asunto del debate, ya que puestos a hablar de fenómenos y, por
oposición dialéctica, de noumenos más valiera
que hubiera citado al gran Kant, si su propia religión
indigenista no se lo prohibiera. Y puestos a hablar también de
Viena quizás podría haber revisado a Popper otro sujeto
peligroso para las tesis nacionalistas por aquello de la sociedad /
ciudad abierta y sus enemigos.
Bieito, siempre pragmático y con ironía
gallega no exenta de retranca, cree que se acabaron los tiempos de
las mayorías absolutas y, en consecuencia, se inicia un nuevo
ciclo político caracterizado por los pactos. Bieito los
defiende: "tan democrático es el gobierno de coalición
como el de mayoría absoluta. El caso es que acuerden con
buenas artes y de manera democrática". Y no se sabe muy bien
si porque hay que hacer de la necesidad virtud nos anima a
"desdramatizar" la política gallega actual y los pactos.
Lo de las buenas artes y la manera democrática
resulta una tesis muy discutible en las actuales condiciones y con
los presentes protagonistas cuando los pactos se realizan con fuerzas
anti sistema y anti constitucionales que perjudican los derechos
civiles, como por ejemplo el derecho de todo ciudadano español
a expresarse en español en cualquier parte de España. O
defienden el desmantelamiento de la constitución y la nación
española a fin de erradicar del gobierno a la fuerza política
más votada, en algunos casos al borde de la misma mayoría
absoluta.
Y Sarastro cree que un ejemplo de pacto contra
natura como los citados es el del propio ayuntamiento coruñés.
Losada ha repetido ante este observador que nunca jamás
pactaría con el Bloque. Su postura de aceptar el "tragalá"
de su jefe en Santiago obligándole a pactar con los hasta
ahora feroces enemigos en la política municipal coruñesa
le deja en muy mala posición. Y cabe pensar que si va a hacer
ahora, por ejemplo en política lingüística, lo
contrario de lo que hacía el PSOE durante la era Vázquez
es porque "Mal se queja quien se deja".
Un aspecto especialmente interesante del libro es
el estudio de las diputaciones gallegas y los diferentes
planteamientos sobre las mismas.
También el problema del caos urbanísticos
en los concellos y la corrupción a asociada.
Sin embargo, el fondo último de este asunto
no es muy políticamente correcto pues gran parte del problema
se debe a la retroalimentación provocada por una clase
política arbitraria, hipertrofiada que suele carecer de
comedimiento en el gasto, con la política de pactos puede
quedar a merced de bandidos organizados y que encima en el caso local
se ve mediatizada por la política autonómica que drena
muchos recursos hacia políticas superfluas o
contraproducentes.
En resumen, un libro breve, sugestivo, que sabe a
poco, muy útil para conocer la realidad política
gallega actual y cuya lectura resulta muy recomendable.
Noticia del libro en Xornal.com
Y en Galicia Hoxe
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