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Escrito por Carlos Rodríguez Braun
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Sábado, 19 de Abril de 2008 20:19 |
El socialismo no es un adversario cualquiera sino el más eficaz legitimador del
poder que se haya conocido [el artículo en La Razón ]
La derecha acusa al nuevo Gobierno de «continuista», y Rajoy afirmó que
no lo iba a juzgar por «apariencias» sino por hechos. Incluso lo invitó
a gobernar. Pero este Gobierno no continúa, empeora. E ignorar las
apariencias del socialismo es como ignorar el peso de los elefantes:
desaconsejable.
Distinguir entre realidad y apariencia es peligroso si uno lidia con
socialistas, para los cuales la política es la apariencia, y la
apariencia es como los principios: perpetuamente moldeables con
propósitos debilitadores de la libertad. No va usted a creer que
Zapatero nombró a una señora catalana embarazada y filonacionalista en
Defensa por casualidad, o para consolidar la unidad y fortaleza de
España y sus instituciones. Con el escalofriante Ministerio de
Igualdad, en cambio, es posible que, vencido por su arrogancia, haya
cometido un error, porque su objetivo totalitario es quizá demasiado
diáfano. Nótese cómo están subrayando a toda prisa que se limitará a
perseguir a los maltratadores. El socialismo no es un adversario
cualquiera sino el más eficaz legitimador del poder que se haya
conocido: todo está orientado a conseguir y mantener el poder con
grandes consignas que reclaman y santifican la coacción, dadas las
deficiencias insolubles de la sociedad libre. Los lemas nunca cambian
conforme a principios constantes sino a oportunidades. Jamás hay que
minusvalorar una ideología que tuvo la caradura de declararse
representante exclusiva de los intereses genuinos de los trabajadores y
que ahora, en una voltereta espectacular, hace exactamente lo mismo con
las mujeres, los homosexuales y el medio ambiente. Todo lo ajustan en
función del poder, trátese del terrorismo o del matrimonio, de la
nación o la inmigración, de la historia o los trasvases del Ebro. Y
suele funcionarles bien: no hay más que ver lo mucho que mandan. Señor
Rajoy, procure entenderlos. Comprenda, por ejemplo, por qué les irrita
tanto que Esperanza Aguirre los desafíe en el terreno de las ideas.
Observe cómo les molesta tanto la Fundación FAES que quieren hacer una
igual. Descubra sus artimañas. ¡Pero no les pida que gobiernen!
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