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Al final no pudo ser. Endesa no se
salva, se hace pepitoria con ella. Estaba cantado: la España
de ZP es semejante a la Venezuela de su colega Chavez salvo en dos
cosas: la Península ibérica sigue en el continente
europeo y aquí
no hay petróleo. La credibilidad de España y sus
instituciones, el respeto a la Ley, la seguridad jurídica, la
propiedad privada, los legítimos intereses de usuarios,
trabajadores y empresas afectadas han sido oportunamente pasados por
el conocido talante de ZP.
Endesa en pepitoria
La lamentable historia de la OPA contra
Endesa resulta un ejemplo de cómo no debe funcionar un país occidental
respetado y respetable. En vez de protección de la Libertad, o
de leyes pocas pero justas, claras, contundentes, iguales para todos,
y de una Justicia árbitro ágil y eficaz que permita la
primacía de la sociedad civil, el desmoralizador espectáculo
del compadreo tramposo, la Bolsa convertida en una timba de tahúres
con la complicidad de instituciones que deberían haber velado
por el juego limpio y la igualdad de oportunidades.
Bien es verdad que este tipo de
escándalos socialistas no son nuevos. Ni es el primero, ni
desgraciadamente será el último, mientras sigan
disfrutando de la impunidad penal, social y mediática
existente hasta ahora. Dentro de la acreditada trayectoria socialista
de mangoneo y destrucción del sector público y de las
empresas más relevantes del antiguo patrimonio capitalizado
por los diferentes agentes económicos españoles
(empresas, Hacienda pública, trabajadores y usuarios) a lo
largo de varias décadas, Endesa es otra víctima más
¿acaso la última? de la amalgama de intereses bastardos
entre los sucesivos gobiernos socialistas y los agiotistas sin
fronteras más desvergonzados e impunes.
Se añade al escándalo
RUMASA, al escándalo BANESTO o BANCO URQUIJO, o al de CAMPSA.
O al escándalo ENAGAS, madre de todos los escándalos
relacionados con el gas natural en nuestra Patria. Pero siempre la
destrucción del orden, la fragmentación del todo
empresarial en partes para alimentar a sectas insaciables, del mismo
modo que se fragmenta la propia Nación en nacioncillas
irrelevantes.
Una vez más se demuestra que el
único verdadero campeón nacional es ZP pero en
despotismo y capacidad de destrucción. ZP ha demostrado que no
se para en barras y que arrasa con todo: ley de Partidos,
constitución, respeto a la legalidad, decencia pública
de las instituciones, independencia de la Justicia. La propia
credibilidad de las instituciones jurídico-económicas
de España en el mundo globalizado.
ZP está convirtiendo el Reino
de España en una Monarquía bananera, (o mejor tomatera,
ya que el cultivo del plátano gasta mucha agua y está
en desacuerdo con nuestras peculiares condiciones climáticas),
cuyo nombre puede ser asociado con ventaja al de las repúblicas
ocupadas por el Tirano Banderas de turno.
Ganan los agiotistas y sus cómplices.
Pierden inversores estables, trabajadores y usuarios. La empresa
"opante" alemana ha podido comprobar en sus costillas que en
España de nada sirve transitar por los cauces legales si se
carece de la protección de Monipodio.
Y que, como decía Quevedo, "do
no reinar la justicia es gran peligro tener razón".
Pues también hay un mensaje
político muy preocupante en todo esto. España no es un
estado de derecho. Aquí la ley no vale nada si el gobierno
socialista no quiere. Si ETA busca información sobre Fernando
Savater o Maite Pagaza, aquí ciertos agentes de las Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad del Estado pueden realizar seguimientos a
directivos como Pizarro, a los que el gobierno considera sus
enemigos, u obstáculos para el logro de sus objetivos más
inconfesables. Puede mangonear a voluntad y sin cuidar las formas más
elementales la CNE o la CNMV. Puede acosar a quien trata de cumplir
sus obligaciones morales, legales o estatutarias. Se cambian leyes y
normativa sobre la marcha, incluso retroactivamente. O se deja
trampear al amiguete. Y, aquí, es el gobierno de Su Majestad,
que ha jurado defender a las instituciones constitucionales quien las
ridiculiza y ningunea cuando le conviene. Y también ¡qué
papelón para el otrora respetado eurocomisario Solbes!
Para colmo a su hombre en la CNMV,
además de burlarle, ni siquiera se le permite explicar las
razones de su dimisión. En este patio de Monipodio al
disidente hay que quitarle el honor y la palabra, además de la
hacienda, no sea que la decencia vaya a resultar contagiosa.
Arrumbada toda idea de política
nacional, de lucha contra los desequilibrios regionales o de visión
de conjunto de los intereses de España por la vía de
las actuaciones de las grandes empresas, vamos a ver ahora qué
pasa con los activos ubicados en distintos territorios regionales de
la empresa cazada.
Y para los trabajadores de Endesa se
abre una grave amenaza. Quizás a corto plazo serán
repartidos, ligándolos a sus activos respectivos, como los
siervos de la gleba entre señores feudales. A medio y largo,
serán considerados como gentes poco fiables e incómodas
para los nuevos amos, testigos indeseados del pecado original de
donde viene su medro presente. La memoria viva de la injusticia
perpetrada.
Pero seguro que los sindicatos actuales
tampoco dicen "ni mú". Y es que ya se sabe: "As dereitas
teñen a culpa de todo" (Castelao, 1936).
Mientras, la ciudad alegre y confiada
se va de semana santa. Casualmente suben la gasolina y los precios de
la hostelería.
Y ¡Cuidado con el radar
cazamultas! Que en esto si que somos no ya europeos sino nórdicos.
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