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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

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 Sostienen algunos ocultistas y clarividentes que las salas de conciertos encubren diariamente el milagro de la separación del alma y del cuerpo: el efluvio musical llena la sala hasta la saturación, y entonces los efluvios procedentes de la orquesta vuelven a ella en forma de cuerpos astrales que flotan y quedan suspendidos como elfos. Y estos son los que comprenden el sentido superior y oculto de la música. En una especie de alquimia que eleva a las almas mientras los cuerpos quedan más o menos formalitos en sus asientos.

El rapto en el serrallo

Mozart, cuya música suele estar inspirada espiritualmente por la intuición genial incluso antes de su perfeccionamiento del arte tras su iniciación en la masonería austriaca, es uno de estos alquimistas musicales de lo sagrado. Y esta obra, considerada de juventud, relativamente menor, participa intuitivamente de tal intención sagrada.

El domingo en el Palacio de la Ópera de La Coruña mientras asistía a la representación del famoso singspiel mozartiano me venían a la mente sugestivas comparaciones entre la época del genial músico salzburgués y la nuestra.

Como es sabido, El Rapto en el Serrallo es un antecedente de La Flauta mágica, para muchos la obra maestra del gran Mozart, en el que también se juega de broma y de veras con algunos de los temas preferidos de Wolfgang.

Así el del discernimiento espiritual y la hipocresía: las cosas no suelen ser lo que parecen. Los buenos a veces no lo son ni los malos, malos. Y las virtudes a veces no encarnan precisamente entre las clases sociales, estamentos, grupos o civilizaciones donde parece más fácil tópicamente esperarlas. La tolerancia, la generosidad aparecen aquí en el majestuoso líder turco Salim Pachá que como buen "cristiano" devuelve bien por mal.

O el tema del rescate como aventura en que se pone a prueba el nivel de las virtudes del secuestrador, rescatador y rescatado.

Los grandes valores metafísicos encarnados en las heroínas mozartianas antes en los personajes femeninos que en los masculinos: el valor, la lealtad, la inteligencia emocional, el coraje para no doblegarse ante el despotismo. Personajes que como Constanze, Zaide o Pamina tienen sus precedentes ya en el teatro griego en Antígona.

La música como método de elevación espiritual como instrumento de entrenamiento de las glándulas pineal y pituitaria para acceder a otras dimensiones del Ser.

 Todo esto un día después del lamentable espectáculo de tinieblas y sonido perpetrado en Belgrado con ocasión del llamado Festival de Eurovisión, todo un test sobre el estado verdadero actual de la civilización heredera de la Ilustración. Adobado por los estúpidos grititos y saltitos de los supuestos "artistas" durante la votación para ver quién resultaba campeón de este miserable desatino.

Afortunadamente, ni Mozart ni Charpentier, el autor del famoso Te Deum del que se tomó el himno de Eurovisión, pueden ya protestar o padecer las fechorías de los okupas de la presente civilización que arrastran con impúdica ostentación su chabacanería, su carencia de sensibilidad, su traición a los valores que la inspiraban. Pero pueden compadecerse y hacer revivir el milagro de su música.

Resuena el prodigioso "Marten aller Arten" de la heroína Constanze, ese paradigma de la voluntad de ser, como toda criatura que se inspira en el amor y cuya conducta se informa en principios éticos de orden superior y los astros se conmueven.

¿Acaso los antiguos, que no viejos, ideales clásicos se encarnarán entre nosotros antes de que todo se derrumbe y nadie nos pueda rescatar de este rapto de debilidad, cobardía y estupidez que padecemos?

La representación se acaba. Un homenaje como el propuesto por Wagner para su Parsifal puede ser el del silencio. El espíritu ha hablado. Sólo queda escuchar y atenerse a las consecuencias.

Pero se produce el aplauso final la frontera de delimitación entre lo sagrado y lo profano y se vuelve una vez liberados del trance a las limitaciones de la vida ordinaria.

Al reino del robertito chiquilicuatre, y ZP, y Mariano, e Ibarreche o Quintana o de la policía de Coslada o el espionaje a los jueces disidentes del Constitucional.

Y al alma que, contra toda esperanza, acaso espera su rescate de canallas, logreros, cobardes y mequetrefes gracias a la música, ese arte real que nunca se pierde en el universo y cuyas vibraciones como las del FIAT LUX primigenio se propagan hasta el infinito. Nuestras sinfonías, nuestros conciertos, nuestras cantatas, se recomponen en mundos desconocidos y volverán como las arias de bravura de Constanze indicando que no podemos desertar de nuestra voluntad de Ser.

Amén, que significa así sea.