... Hubo un tiempo que cierto autor del
noventa y ocho, que el lector atento adivinará, describía
así: "el mundo literario de España es una recua de
sinvergüenzas que viven del Estado, del chantaje o unos de
otros, y son borrachos, mercaderes, estetas libertinos"
Y ahora ese mundo se ha extendido a
buena parte de la clase oligárquica que nos manda que no nos
gobierna. A la actual monarquía bananera que disfrutamos donde
sobran las Antígonas como María San Gil o los Quevedos
como FJL. Y donde se ahoga el grito de desolación de la madre
del asesinado Pagazaurtundua: "no tenéis vergüenza". ...
Los últimos acontecimientos que
se suceden en España explican que, salvo alguna escaramuza
como la del no irlandés, nos encontramos ante el umbral de una
nueva utopía en buena parte de Occidente, una contra-utopía,
en realidad. Un proceso involutivo, de descomposición por la
burla que la clase dirigente política y económica hace
de los principios que supuestamente deberían informar nuestros
sistemas político, económico y social, nuestra aventura
histórica y nuestro modo de convivencia.
Hubo un tiempo que cierto autor del
noventa y ocho, que el lector atento adivinará, describía
así: "el mundo literario de España es una recua de
sinvergüenzas que viven del Estado, del chantaje o unos de
otros, y son borrachos, mercaderes, estetas libertinos"
Y ahora ese mundo se ha extendido a
buena parte de la clase oligárquica que nos manda que no nos
gobierna. A la actual monarquía bananera que disfrutamos donde
sobran las Antígonas como María San Gil o los Quevedos
como FJL. Y donde se ahoga el grito de desolación de la madre
del asesinado Pagazaurtundua: "no tenéis vergüenza".
Si el ruin alcalde de Madrid,
paradigma y referente máximo del nuevo PP comparsa, se estrena
con un ataque fulminante de centrismo, tan fulminante y tan centrista
él que ha conseguido una sentencia favorable a sus intereses
personales y de casta por parte de la oportuna miembra de la
tan desacreditada cosa puñetera, la realidad es que se nos
está marcando un límite, un hito o marca que la
oligarquía nos muestra para que nos desengañemos y
aprendamos quién manda.
Y si nos invita a consumir el futuro,
un futuro sin referencias, despojado de cualquier planteamiento
humanista, espiritual o moral, es para evitarnos que tropecemos con
los guías de la Humanidad, aquellos autores de todas las
épocas que han podido vislumbrar de qué iba la aventura
humana en este perdido planeta.
El régimen ha de promover una
culturilla como de polvillo de alas de mariposa o de barniz
democrático de joven y bizarro centrista, elementos tan
sutiles que no permitan rascar sin trágicas consecuencias para
el disfraz.
Lejos quedan las lúcidas
advertencias de humanistas como Aldous Huxley en "Un Mundo feliz",
o las orwellianas de "1984" o "Rebelión en la granja"
Y aún más las de Dios en
la Biblia contra la monarquía, o las del gran Cervantes por
boca de nuestro señor don Quijote a Sancho gobernador.
En el sancta sanctorum de la Cultura
occidental, que es el mismo de nuestra alma, debemos encontrar la
lucidez para entender y la voluntad para seguir.
Pero tampoco deberíamos olvidar
una autentica lección de verdadera memoria histórica,
educación para la ciudadanía y de solidaridad con las
víctimas, el discurso del gran Lincoln en Gettysburg:
"Ochenta y siete años
atrás, crearon nuestros padres en este continente una nueva
nación, concebida en libertad y consagrada a la idea de que
todos los hombres nacen iguales. Henos envueltos ahora en una gran
guerra civil, para determinar si esta nación o cualquier otra
nación concebida y dedicada de la misma manera puede o no
perdurar. Nos encontramos en un gran campo de batalla de esta guerra.
Estamos aquí para ofrendar una parcela suya, como supremo
campo de reposo, a quienes han dado su vida para que la nación
pueda vivir. Es conveniente y justo que lo hagamos. Mas, en un
sentido más amplio, no podemos santificar este pedazo de
tierra. Todos los héroes que han luchado aquí, lo han
consagrado ya de una manera tan elevada que no podríamos
añadir ni quitar nada. El mundo notará muy poco de lo
que decimos aquí y no se acordará mucho de ello, pero
nunca se olvidará de lo que esos bravos han realizado en este
sitio. Nos incumbe más bien a nosotros los vivos, dedicarnos
con ahinco a la tarea aún inacabada que ellos han venido
realizando tan noblemente hasta ahora. Nos compete más bien
esforzarnos en la gran misión que aún queda por
cumplir, para que estos muertos venerados nos inspiren una devoción
todavía mayor a la causa que les hizo colmar la medida de la
abnegación: para resolvernos finalmente a demostrar que estos
muertos no han perecido en vano, para que esta gran nación,
ante Dios, renazca a la libertad, y para que el gobierno del pueblo,
por el pueblo y para el pueblo, no quede borrado de esta tierra".
Amén que significa ¡Así
sea!
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