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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

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Ramiro de Maeztu ... Hubo un tiempo que cierto autor del noventa y ocho, que el lector atento adivinará, describía así: "el mundo literario de España es una recua de sinvergüenzas que viven del Estado, del chantaje o unos de otros, y son borrachos, mercaderes, estetas libertinos"
Y ahora ese mundo se ha extendido a buena parte de la clase oligárquica que nos manda que no nos gobierna. A la actual monarquía bananera que disfrutamos donde sobran las Antígonas como María San Gil o los Quevedos como FJL. Y donde se ahoga el grito de desolación de la madre del asesinado Pagazaurtundua: "no tenéis vergüenza". ...

 


Ramiro de Maeztu Los últimos acontecimientos que se suceden en España explican que, salvo alguna escaramuza como la del no irlandés, nos encontramos ante el umbral de una nueva utopía en buena parte de Occidente, una contra-utopía, en realidad. Un proceso involutivo, de descomposición por la burla que la clase dirigente política y económica hace de los principios que supuestamente deberían informar nuestros sistemas político, económico y social, nuestra aventura histórica y nuestro modo de convivencia.

Hubo un tiempo que cierto autor del noventa y ocho, que el lector atento adivinará, describía así: "el mundo literario de España es una recua de sinvergüenzas que viven del Estado, del chantaje o unos de otros, y son borrachos, mercaderes, estetas libertinos"

Y ahora ese mundo se ha extendido a buena parte de la clase oligárquica que nos manda que no nos gobierna. A la actual monarquía bananera que disfrutamos donde sobran las Antígonas como María San Gil o los Quevedos como FJL. Y donde se ahoga el grito de desolación de la madre del asesinado Pagazaurtundua: "no tenéis vergüenza".

Si el ruin alcalde de Madrid, paradigma y referente máximo del nuevo PP comparsa, se estrena con un ataque fulminante de centrismo, tan fulminante y tan centrista él que ha conseguido una sentencia favorable a sus intereses personales y de casta por parte de la oportuna miembra de la tan desacreditada cosa puñetera, la realidad es que se nos está marcando un límite, un hito o marca que la oligarquía nos muestra para que nos desengañemos y aprendamos quién manda.

Y si nos invita a consumir el futuro, un futuro sin referencias, despojado de cualquier planteamiento humanista, espiritual o moral, es para evitarnos que tropecemos con los guías de la Humanidad, aquellos autores de todas las épocas que han podido vislumbrar de qué iba la aventura humana en este perdido planeta.

El régimen ha de promover una culturilla como de polvillo de alas de mariposa o de barniz democrático de joven y bizarro centrista, elementos tan sutiles que no permitan rascar sin trágicas consecuencias para el disfraz.

Lejos quedan las lúcidas advertencias de humanistas como Aldous Huxley en "Un Mundo feliz", o las orwellianas de "1984" o "Rebelión en la granja"

Y aún más las de Dios en la Biblia contra la monarquía, o las del gran Cervantes por boca de nuestro señor don Quijote a Sancho gobernador.

En el sancta sanctorum de la Cultura occidental, que es el mismo de nuestra alma, debemos encontrar la lucidez para entender y la voluntad para seguir.

Pero tampoco deberíamos olvidar una autentica lección de verdadera memoria histórica, educación para la ciudadanía y de solidaridad con las víctimas, el discurso del gran Lincoln en Gettysburg:

"Ochenta y siete años atrás, crearon nuestros padres en este continente una nueva nación, concebida en libertad y consagrada a la idea de que todos los hombres nacen iguales. Henos envueltos ahora en una gran guerra civil, para determinar si esta nación o cualquier otra nación concebida y dedicada de la misma manera puede o no perdurar. Nos encontramos en un gran campo de batalla de esta guerra. Estamos aquí para ofrendar una parcela suya, como supremo campo de reposo, a quienes han dado su vida para que la nación pueda vivir. Es conveniente y justo que lo hagamos. Mas, en un sentido más amplio, no podemos santificar este pedazo de tierra. Todos los héroes que han luchado aquí, lo han consagrado ya de una manera tan elevada que no podríamos añadir ni quitar nada. El mundo notará muy poco de lo que decimos aquí y no se acordará mucho de ello, pero nunca se olvidará de lo que esos bravos han realizado en este sitio. Nos incumbe más bien a nosotros los vivos, dedicarnos con ahinco a la tarea aún inacabada que ellos han venido realizando tan noblemente hasta ahora. Nos compete más bien esforzarnos en la gran misión que aún queda por cumplir, para que estos muertos venerados nos inspiren una devoción todavía mayor a la causa que les hizo colmar la medida de la abnegación: para resolvernos finalmente a demostrar que estos muertos no han perecido en vano, para que esta gran nación, ante Dios, renazca a la libertad, y para que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no quede borrado de esta tierra".

Amén que significa ¡Así sea!