El toisón o vellocino de oro
recuerda la mítica aventura iniciática de Jasón
y los argonautas en la Cólquida. Relacionada con los amores y
encantamientos mágicos de Medea suele asociarse a la fuerza
suprema del espíritu por la pureza del alma. También es
una forma de la realización de la Gran Obra de la Alquimia
espiritual, en la que piedra filosofal es la Bondad y valor de
corazón del caballero.
El Orden del collar de los caballeros
del vellocino de oro fue fundado por Felipe I el Bueno, duque de
Borgoña, en 1430 y puesto bajo la protección de san
Andrés patrono de la Casa de Borgoña. Por la vía
de transmisión de Maximiliano y Carlos V constituye hoy una de
las más preciadas condecoraciones españolas. El
Instituto fue para mantener la Iglesia de Dios y la noble caballería
del Toisón a ejemplo del valeroso Gedeón, capitán
de los israelitas y su fin; la defensa de la Ley Cristiana. De
acuerdo con sus Constituciones cualquier caballero que haya sido
anumerado a la Orden tenía obligación de pagar al
Tesorero cuarenta ducados de oro, la cual suma se ha de gastar en
cosas pertenecientes al culto de Dios o que dicha cantidad se gaste
en ornamentos de la Iglesia.
De rodillas ante el gran Maestre el
nuevo caballero recibía el collar: "esta misma Orden os
recibe en su compañía y en señal de esto os
adorna y circunda el cuello de esta cadena de oro, quiera Dios que la
podais traer por largo tiempo y que sea a gloria de Dios, de toda la
Cristiandad y ensalzamiento de la Santa Iglesia y en honra y aumento
así de esta Orden
en el nombre del Padre, y del Hijo y del
Espíritu Santo
"
Como el amigo lector puede ver, su
reciente concesión al déspota saudí es todo un
modelo de coherencia, como a los que nos tiene acostumbrados D. Juan
Carlos I. Reflejo de este imperio de impostura, de esta España
en almoneda, donde vale todo y se ha perdido el significado y la
razón de ser de los símbolos más preciosos, la
dignidad y la vergüenza.
Pero quizás si investigásemos
las aventuras de un manco famoso nunca se habría pagado un
mayor precio ¿acaso la condonación definitiva de cierta
deuda particular en petrodólares? por un galardón que
si otrora era símbolo nada más y nada menos de la
realización espiritual ahora vale tan poco en términos
morales e iniciáticos. En un legendario illo tempore
quizás la aristocracia era lo que significa su nombre: el
gobierno de los mejores, y el monarca el primero entre los
aristócratas y los caballeros. Pero si el plomo de las
pasiones se trasmutaba en el oro de la Virtud y del Conocimiento,
ahora estamos recorriendo el camino inverso: el camino que lleva a
desandar la civilización. Para colmo: la esperanza polanquista
en el PP, la presunta alternativa del régimen, le concede las
llaves de oro de la ciudad de Madrid al jefe del estado que
supuestamente ha financiado a Ben Laden y su piadosa obra, autor
según él de la mayor masacre padecida en Madrid, en
España y en Europa por el terrorismo.
La Corona española, la bananera
alianza de civilizaciones zapateresca y el "imaginaria de igual
servicio" premian a una tiranía tribal medieval donde los
derechos humanos son perseguidos y los no musulmanes malamente
tolerados. Donde la mujer no tiene derechos civiles y el Corán
constituye la fuente principal de la Ley y el Derecho positivo. Un
régimen que exporta la cara más feroz y fanática
del Islam y del que existen sospechas de ciertas connivencias con Al
Qaeda.
La tartufesca feliz gobernación
del risueño profeta de las cuotas femeninas avala el crimen
contra la mujer, el verdadero laicismo, la Justicia y la Libertad. Por no
hablar del 11M, según la propia versión oficial. Por
cierto, ¿Tiene algo que decir la vice de cuota Mari Tere, la
coherente feminista valerosa, mujer sabia y preciosa ridícula?
¿o el no menos ilustre Zerolo? Gallardón el supuesto
representante de la ciudad mártir ya vemos lo que ha dicho con
ocasión del juicio del 11M y lo que ahora ha hecho.
De teocracia islámica pata
negra, con perdón, a teocracia vasca. En el presente imperio
de la impostura, si ZP se deshace en lisonjas ditirambo alabanciosas
con el déspota saudí, también reserva su amistad
para el heroico fantoche euskaldún jefe de la tribu norteña
de vascos y vascas.
El tal Ibarreche se ha permitido
insultar a los españoles delante del presunto jefe de gobierno
de España y en el palacio moncloaca que se ha convertido en
emblema actualizado del patio de Monipodio cervantino. No sabemos si
también ETA le ha hecho el discurso- panfleto igual que los
del risueño ZP durante el pintoresco proceso de paz, pero en
realidad no le hace falta. Ibarreche y su partido proceden de la
misma teocracia liberticida que la hereje ETA y también
constituye un brazo secular de la sectaria iglesia vasca de pura raza
vasca. Beben y se nutren de la misma inmundicia canalla, tartufesca y
liberticida. Y si el Orden del Toisón de oro tuvo a su
fundador, la secta nacionalista de plomo tuvo al suyo: un señorito
meapilas, cobarde, traidor, impotente y acomplejado.
Las felices gobernaciones de ZP e
Ibarreche humillan la inteligencia, atropellan la virtud, se basan en
la mentira, la persecución del librepensador o del disidente
¡Y vale ya!
Todo esto es sabido y aburre tener que
recordarlo, pero no deja de asombrar que viejos antagonistas de la
teocracia tribal vasca, los supuestos socialistas, se encamen contra
natura con toda esta fementida canalla. Acaso, ¿se va a
incluir otro toisón de plomo dentro de la cuota vasca? ¿o
quizás las llaves de oro de Hipercor o de la estación
de Atocha?
Pobre Felipe I el Bueno, duque de
Borgoña y primer gran Maestre del Orden del Toisón de
oro: ¿qué pensaría acerca de lo que está
pasando?
El vellocino de oro refleja los
valores y búsquedas de otra época. Quizás en
desuso, pero plenos de grandeza espiritual. Pero qué pensar de
viejas instituciones revenidas y hoy hediondas como la monarquía
o el socialismo ahora en cama redonda con este juego de impostores.
¡Pobre España: tan lejos
de Dios y tan cerca de sus dirigentes¡
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