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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

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Otro ilustre galardonado con el toisón El toisón o vellocino de oro recuerda la mítica aventura iniciática de Jasón y los argonautas en la Cólquida. Relacionada con los amores y encantamientos mágicos de Medea suele asociarse a la fuerza suprema del espíritu por la pureza del alma. También es una forma de la realización de la Gran Obra de la Alquimia espiritual, en la que piedra filosofal es la Bondad y valor de corazón del caballero.

El Orden del collar de los caballeros del vellocino de oro fue fundado por Felipe I el Bueno, duque de Borgoña, en 1430 y puesto bajo la protección de san Andrés patrono de la Casa de Borgoña. Por la vía de transmisión de Maximiliano y Carlos V constituye hoy una de las más preciadas condecoraciones españolas. El Instituto fue para mantener la Iglesia de Dios y la noble caballería del Toisón a ejemplo del valeroso Gedeón, capitán de los israelitas y su fin; la defensa de la Ley Cristiana. De acuerdo con sus Constituciones cualquier caballero que haya sido anumerado a la Orden tenía obligación de pagar al Tesorero cuarenta ducados de oro, la cual suma se ha de gastar en cosas pertenecientes al culto de Dios o que dicha cantidad se gaste en ornamentos de la Iglesia.

De rodillas ante el gran Maestre el nuevo caballero recibía el collar: "esta misma Orden os recibe en su compañía y en señal de esto os adorna y circunda el cuello de esta cadena de oro, quiera Dios que la podais traer por largo tiempo y que sea a gloria de Dios, de toda la Cristiandad y ensalzamiento de la Santa Iglesia y en honra y aumento así de esta Orden…en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo…"

Como el amigo lector puede ver, su reciente concesión al déspota saudí es todo un modelo de coherencia, como a los que nos tiene acostumbrados D. Juan Carlos I. Reflejo de este imperio de impostura, de esta España en almoneda, donde vale todo y se ha perdido el significado y la razón de ser de los símbolos más preciosos, la dignidad y la vergüenza.

Pero quizás si investigásemos las aventuras de un manco famoso nunca se habría pagado un mayor precio ¿acaso la condonación definitiva de cierta deuda particular en petrodólares? por un galardón que si otrora era símbolo nada más y nada menos de la realización espiritual ahora vale tan poco en términos morales e iniciáticos. En un legendario illo tempore quizás la aristocracia era lo que significa su nombre: el gobierno de los mejores, y el monarca el primero entre los aristócratas y los caballeros. Pero si el plomo de las pasiones se trasmutaba en el oro de la Virtud y del Conocimiento, ahora estamos recorriendo el camino inverso: el camino que lleva a desandar la civilización. Para colmo: la esperanza polanquista en el PP, la presunta alternativa del régimen, le concede las llaves de oro de la ciudad de Madrid al jefe del estado que supuestamente ha financiado a Ben Laden y su piadosa obra, autor según él de la mayor masacre padecida en Madrid, en España y en Europa por el terrorismo.

La Corona española, la bananera alianza de civilizaciones zapateresca y el "imaginaria de igual servicio" premian a una tiranía tribal medieval donde los derechos humanos son perseguidos y los no musulmanes malamente tolerados. Donde la mujer no tiene derechos civiles y el Corán constituye la fuente principal de la Ley y el Derecho positivo. Un régimen que exporta la cara más feroz y fanática del Islam y del que existen sospechas de ciertas connivencias con Al Qaeda.

La tartufesca feliz gobernación del risueño profeta de las cuotas femeninas avala el crimen contra la mujer, el verdadero laicismo, la Justicia y la Libertad. Por no hablar del 11M, según la propia versión oficial. Por cierto, ¿Tiene algo que decir la vice de cuota Mari Tere, la coherente feminista valerosa, mujer sabia y preciosa ridícula? ¿o el no menos ilustre Zerolo? Gallardón el supuesto representante de la ciudad mártir ya vemos lo que ha dicho con ocasión del juicio del 11M y lo que ahora ha hecho.

De teocracia islámica pata negra, con perdón, a teocracia vasca. En el presente imperio de la impostura, si ZP se deshace en lisonjas ditirambo alabanciosas con el déspota saudí, también reserva su amistad para el heroico fantoche euskaldún jefe de la tribu norteña de vascos y vascas.

El tal Ibarreche se ha permitido insultar a los españoles delante del presunto jefe de gobierno de España y en el palacio moncloaca que se ha convertido en emblema actualizado del patio de Monipodio cervantino. No sabemos si también ETA le ha hecho el discurso- panfleto igual que los del risueño ZP durante el pintoresco proceso de paz, pero en realidad no le hace falta. Ibarreche y su partido proceden de la misma teocracia liberticida que la hereje ETA y también constituye un brazo secular de la sectaria iglesia vasca de pura raza vasca. Beben y se nutren de la misma inmundicia canalla, tartufesca y liberticida. Y si el Orden del Toisón de oro tuvo a su fundador, la secta nacionalista de plomo tuvo al suyo: un señorito meapilas, cobarde, traidor, impotente y acomplejado.

Las felices gobernaciones de ZP e Ibarreche humillan la inteligencia, atropellan la virtud, se basan en la mentira, la persecución del librepensador o del disidente … ¡Y vale ya!

Todo esto es sabido y aburre tener que recordarlo, pero no deja de asombrar que viejos antagonistas de la teocracia tribal vasca, los supuestos socialistas, se encamen contra natura con toda esta fementida canalla. Acaso, ¿se va a incluir otro toisón de plomo dentro de la cuota vasca? ¿o quizás las llaves de oro de Hipercor o de la estación de Atocha?

Pobre Felipe I el Bueno, duque de Borgoña y primer gran Maestre del Orden del Toisón de oro: ¿qué pensaría acerca de lo que está pasando?

El vellocino de oro refleja los valores y búsquedas de otra época. Quizás en desuso, pero plenos de grandeza espiritual. Pero qué pensar de viejas instituciones revenidas y hoy hediondas como la monarquía o el socialismo ahora en cama redonda con este juego de impostores.

¡Pobre España: tan lejos de Dios y tan cerca de sus dirigentes¡