Inicio

La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

cartel 1980 300x136

 Ayer por la noche, cuando acabé de leer un libro de don Emilio Carrere titulado "La canción de la farándula", para celebrar que podía hacerlo sin pagar canon a los sacamantecas de la SGAE, puse el televisor. Mudo por supuesto. Y como sonido, unos conciertos para violonchelo, uno de ellos compuesto inicialmente para viola de gamba, de don Antonio Vivaldi, ese cura bon vivant a la veneciana.

Miraba de vez en cuando y me sorprendió gratamente que el equipo rojo movía muy bien el balón. Como un concierto o sinfonía. Allegro non molto, Adagio, Allegro ma non molto.

Z charla con el nuncio en el XXVII aniversario de la ConstituciónY el amarillo no daba una. Estos del Vaticano parecen la guardia suiza sin el uniforme de Miguel Ángel. Deben ser aficionados envueltos en su bandera de colores de huevo, pensé. El único bueno es el portero. A lo mejor juega en alguna Liga europea.

Y el impresentable de nuestro seleccionador entrenador, ¿cómo es que tiene esa cara de mala leche, de perenne úlcera de estómago? Para un día que juegan bien claro es que… contra el Vaticano, ¡así cualquiera!

Y los rojos que si Andante, que si Minuet, que si Largo.

Pero a la selección siempre le pasa igual. Juega más o menos bien con los equipos malos… incluso golea a Malta. Se levantan expectativas. Y luego, nada. El consabido ridículo. Desde el famoso gol de Marcelino a la malvada "Rusia es culpable" en el Bernabeú, gol que supuso una Eurocopa para el Caudillo, vamos de decepción en decepción.

Qué curioso. No sabía que teníamos tantos subsaharianos, antes negros, en la selección. El negro o subsahariano tan espigado que ha rematado luciéndose el portero vaticano, me recuerda a un delantero que tuvo el Madrid, un poco borde. Pero éste debe ser el que juega en el Sevilla. Tendrá papeles y se habrá nacionalizado en esta patria finguida.

El concierto termina y empieza otro.

En esto veo que hay un barullo, tira un papista desde lejos, el portero se arma un lío, un rebote y… ¡gol!

¡Vaya!... como siempre. Ni al Vaticano ganamos.

Pero aquí pasa algo raro. La gente en la grada se alborota y lo celebra. No entiendo nada.

Debe ser que jalea los colores vaticanos porque ha tomado partido por la Conferencia episcopal en su bronca con ZP. O a lo mejor son partidarios de que juegue Raúl, "mercenarios" según el delicado y exquisito decir del aún entrenador de esta nación de naciones y nacionalidades y regiones y provincias y ciudades autonómicas.

Pero, serían demasiados mercenarios. Ni la Federación podría pagarlos.

Y me extraña, por mucho cabreo que haya en Málaga contra la paisana mi Maleny, Andalucía es uno de esos burgos podridos que decía Azaña de endémico caciquismo sociata. Si aún fuera en terrenos de la pertinaz carcundia vascongada, además de celebrar la victoria de los católicos contra los maketos ateos y borrachos, según el profeta don Sabino, se alegrarían de esta humillación a los representantes de esta moribunda nación discutida y discutible. Pero no. Debe pasar algo raro.

Voy a tener que poner el sonido y salir de dudas.