Inicio

La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

cartel 1980 300x136

 ... No queremos una policía de partido que vulnere lo establecido en el artículo 104 de la supuestamente vigente Constitución: "Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, bajo la dependencia del Gobierno, tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana." ...


 

A falta de ningún otro logro sensible salvo el récord del mayor incendio forestal que han asolado estas tierras tan lejos de Lincoln y tan cerca de Risco, el mandato del nacionalsocialismo en Galicia se está caracterizando por una ofensiva sectaria nazionalista que está destruyendo si no ya una mítica convivencia, al menos la coexistencia pacífica entre las gentes. De la carcundia nazionalista vasca, catalana o gallega no se puede esperar nada bueno, pero lo que no deja de sorprender a algunos, todavía, es el papel de destrucción de los "socialistas" "obreros" "españoles".

Aunque ha habido diversos intentos históricos para transformarlo, el socialismo español nunca fue verdaderamente democrático. El fundador, un resentido social ferrolano estrenó escaño en Las Cortes amenazando de muerte a Maura, amenaza que estuvo a punto de cumplirse, aunque don Antonio se libró de milagro de morir en el atentado.

De grupúsculo violento y radical antisistema, se estableció el PSOE con la dictadura de Primo de Rivera, gracias al mimo exquisito con el que el dictador jerezano les trataba, especialmente a Largo Caballero a quien nombró Consejero de Estado. Para Primo el partido socialista por su antiliberalismo podía ser un sustituto de su Unión Patriótica, formación política que no terminaba de cuajar. Los socialistas traicionaron a la Monarquía que les había protegido y fomentado y conspiraron contra ella.

Luego los socialistas aliados, entonces como ahora, con los nazionalistas intentaron destruir el régimen republicano en 1934, tras perder las elecciones, y tras el asesinato de Calvo Sotelo perpetrado por los guardaespaldas de Prieto, durante la guerra civil sus gobiernos intentaron dar una coartada o fachada "republicana", blanqueando frente al exterior un proceso revolucionario criminal perpetrado en compañía de los comunistas y anarquistas.

Luego, la huida con las alforjas llenas saqueadas las Haciendas Públicas y privadas. Ni la casa del ex presidente Alcalá Zamora se libró del saqueo y el expolio.

Tras la muerte del general Franco, el intento orwelliano de fabricarse un pasado heroico, o al menos medio decente o siquiera presentable. El pertinaz gobierno felipista, el saqueo de las empresas públicas, la desactivación de la enseñanza, la Justicia y del Ejército. Y con ellas el juego limpio que permite la movilidad vertical y la igualdad de oportunidades. Y el final ahogado en despotismo, paro, corrupción y GAL. Y tras el inexplicado 11M el socialismo inicia un nuevo proceso de desmantelamiento del sistema democrático constitucional, adobado con la mal llamada memoria histórica.

A falta de otra definición de la superstición e impostura conocida como socialismo acaso vale la que daba uno de sus líderes: "socialismo es lo que hacen los socialistas".

El amable lector puede ver lo que hacen otra vez los socialistas, eliminados sus compañeros decentes u honrados que podrían estorbarles o ser testigos inoportunos: comportarse como un irresponsable heredero borracho en juerga permanente. Dilapidando en pocos meses el patrimonio político, económico y moral que tanto tiempo nos ha costado construir a los españoles de buena voluntad.

Aliados en su francachela con los enemigos de España, extienden el proceso de infección y destrucción donde pueden lograr granjería, capacidad de sojuzgar, presupuestos que mangonear, o tesoro que repartirse.

Eso sí, con la complicidad de la Prensa y radio del Régimen que trafica con ideas intereses y sonoros silencios, lo visten de supuesto centrismo y moderación.

El pasado viernes negro en La Coruña es una consecuencia de todo esto. Se inició con un bombazo, quizás de alguno de los grupos terroristas gallegos surgidos en el ambiente favorable del nacionalsocialismo gallego en la idea marxista de que la violencia es la partera de la historia.

Y acabó con el apaleamiento de dos manifestantes pacíficos después del sabotaje al menos consentido por el delegado del gobierno "de España"(o lo que sea "lo" de ZP) de una manifestación legal y pacífica convocada, vergüenza da recordarlo en un país europeo y en el siglo XXI para pedir ¡libertad!

Libertad y derechos civiles. Entre ellos el derecho a usar la lengua materna que paradójicamente es la Oficial del Estado en todo el territorio español.

El acto del viernes fue una representación estética de lo que significa la constitución para quienes mandan. Pues en su doblez y mangoneo gobbelsiano, aquí como en el País vasco los socialistas pretenden ocupar el "centro".

Así, entre la gente honrada y pacífica que se manifiesta legalmente pidiendo el respeto a sus derechos civiles y los batasunos, terroristas callejeros, nazionalistas celtas de la estrella invertida del diablo, imitadores de los camisas pardas de las SA, los círculos bolivarianos del caudillo Chavez, las camisas negras de Carod o Mussolini…¡está el centro socialista!

Están en el purito centro: en la equidistancia entre la víctima y su verdugo. Es decir, al final resultan cómplices políticos de la delincuencia que cohonestan con su conducta, insólita en cualquier país avanzado de nuestro entorno geográfico, económico, cultural y moral...

Da pena - y miedo- el comportamiento gubernamental el pasado viernes negro para las libertades en La Coruña. Comportamiento que recuerda la conocida anécdota del sitio de la embajada inglesa durante una manifestación pro Gibraltar durante el franquismo.

Embajador.- Estamos rodeados de gente vociferante y en actitud amenazante

Ministro de la Gobernación.- ¿Quiere que le mande más Fuerza Pública?

Embajador.- No. Mire Usted, me basta con que no me mande más manifestantes…

Y nos da pena también el comportamiento al que se obliga a nuestras FFSS a los que reconocemos su fundamental labor en defensa de los derechos de la ciudadanía y el mantenimiento de la Ley y el Orden público.

Los españoles de bien que nos alegramos con sus éxitos y nos entristecemos con su dolor cuando alguno de sus miembros es vilmente asesinado, no nos resignamos a verlas convertidas, como la erzaitna del PNV, en una especie de nueva guardia mora del Caudillo ZP, Touriño o Quintana.

No queremos una policía de partido que vulnere lo establecido en el artículo 104 de la supuestamente vigente Constitución: "Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, bajo la dependencia del Gobierno, tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana."

Por último, una reflexión a vuelapluma sobre el papelón del PP en Galicia.

Uno de los ciudadanos agredidos por los nazis galleguistas es militante del PP.

Partido que viene coqueteando peligrosamente con la fiera nazionalgalleguista, criándola y alimentándola cuidadosamente desde que Fraga quiso hacerse aquí su propia Insula Barataria, autoritaria, descomunal, ineficiente, despilfarradora, cara, que acaso le compensara de las frustraciones de no haber podido ser presidente del gobierno de España.

El nazional galleguismo como cualquier otro Régimen de nacionalismo periférico acaba en tiranía, ausencia de libertades, persecución primero del disidente, y luego del simple desafecto. Y en miseria, barbarie cultural y moral…

Un Partido que pretende ser liberal, o al menos instrumento político de solución a los grandes males que amenazan a España, no puede seguir jugando aquí a dos barajas: o "galleguista" o liberal y democrático.

En el País vasco muchos de sus militantes dan un ejemplo cotidiano de valor e incluso heroísmo. Salvan el honor no solo de su partido sino de los vascos y de toda España.

Aquí, por el contrario, parece que prefiere buscarse un hueco en el Régimen contra constitucional que se está montando, que estar sin dobleces, ni "cálculos astutos" en la defensa de España y los derechos civiles.

¿Rectificará, enterrando la lamentable herencia fraguista?

Debe decidirse y los ciudadanos actuar en consecuencia. El 9 de marzo… y después.