Los nacionalistas podrían ser neutralizados si Rajoy le toma la palabra a Zapatero y le ofrece un pacto de Estado sobre los grandes desafíos
-¿Qué le parece el resultado de su partido?.- -Decepcionante. Tras una legislatura en la que el gobierno ha negociado con terroristas legitimando la violencia como instrumento de acción política, ha abierto en canal la Constitución con el nuevo Estatuto catalán, se ha mostrado pasivo frente a la crisis económica que se avecinaba y ha practicado una política internacional oscilante entre el esperpento y la irrelevancia, perder las elecciones resulta preocupante y exige una seria reflexión.
Entrevista en la revista Época, semana del 14 al 20 de marzo
EL eurodiputado catalán, hoy vicepresidente del Parlamento Europeo, no oculta su decepción ante los resultados electorales. Confía en que durante la legislatura PP y PSOE firmen un pacto de Estado sobre los "grandes desafíos" mediante el cual el
nacionalismo deje de ser bisagra. Y, sobre todo, insiste en la urgencia de la reforma constitucional.
-¿Cuánto de coyuntural tiene el bipartidismo que reflejan los resultados electorales?
-El crecimiento de los dos grandes partidos nacionales y el correlativo descenso de la extrema izquierda y los nacionalistas, especialmente los más radicales, reflejan un doble fenómeno. Por una parte, un voto útil de este sector social en favor de Zapatero, al que perciben como un aliado, con el fin de impedir una victoria del PP y, por otra, un desplazamiento de sufragios de centro hacia Rajoy en sentido contrario, es decir, provocado por el rechazo a las tesis zapateriles sobre la estructura territorial del Estado.
-¿El nacionalismo desciende en el País Vasco y Cataluña o el PSOE ha asumido sus tesis en aquellas comunidades?
-No estamos tanto ante una disminución del apoyo a los nacionalistas en Cataluña y en el País Vasco como ante un voto oportunista en favor de un candidato socialista considerado un colaborador entusiasta en la liquidación de la Constitución de 1978 y la transforma "El PP debe revisar sus equipos y su línea estratégica"
-¿Qué le parece el resultado de su partido?
-Decepcionante. Tras una legislatura en la que el Gobierno ha negociado con terroristas legitimando la violencia como instrumento de acción política, ha abierto en canal la Constitución con el nuevo Estatuto catalán, se ha mostrado pasivo frente a la crisis económica que se avecinaba y ha practicado una política internacional oscilante entre el esperpento y la irrelevancia, perder las elecciones resulta preocupante y exige una seria reflexión.
-¿Debe abrirse un proceso de reflexión?
-Sin duda. Tanto los equipos como la línea estratégica deben revisarse a fondo en un proceso sincero y abierto sin voluntarismos ni disimulos. Sería una grave equivocación atribuir la derrota a sucesos coyunturales de última hora o buscar falsos consuelos. Existen problemas de calado profundo que han de ser afrontados y resueltos.
-¿Cómo ve la decisión de Rajoy? ¿Confía en que se realice esa revisión en el próximo congreso interno?
-La decisión de Rajoy de continuar al frente del PP es acertada. Su liderazgo interno está plenamente consolidado y el resultado electoral demuestra que el apoyo social a su persona y a las siglas que encabeza se mantiene firme y sólido. Además, el comité ejecutivo nacional del partido le ha respaldado sin fisuras, lo que le proporciona cuatro años más para preparar un tercer y definitivo intento de conseguir una mayoría que le permita gobernar. No pocos políticos de primer nivel han necesitado dos e incluso tres citas con las urnas antes de conseguir el objetivo deseado. Por supuesto, se impone una revisión a fondo de la estrategia política, del discurso, de la imagen y de los ejes de comunicación. En cuanto al equipo, es obvio que tras una etapa de tanto desgaste, procede una renovación en la cúpula y la ocasión idónea para llevarla a cabo es el próximo congreso nacional.
-¿Cómo valora la entrada de Rosa Díez al Congreso de los Diputados?
-Muy meritoria. Su lucha contra la rigidez del mercado electoral español, el silencio de los medios y la falta de recursos económicos han hecho de su escaño una hazaña titánica. No cabe duda de que ha recogido papeletas tanto de simpatizantes socialistas descontentos con los disparates de Zapatero como de gentes de centro-derecha deseosas de una mayor firmeza del PP en la defensa de la unidad nacional y en el combate contra los nacionalistas. En este último aspecto, las reformas estatutarias de la Comunidad Valenciana, Andalucía, Baleares, Castilla y León y Aragón, pactadas con el PSOE, o la admisión de la posibilidad durante la precampaña por parte de destacados dirigentes del PP de un acuerdo con los nacionalistas en caso de victoria por mayoría relativa han empujado a antiguos votantes de este partido hacia UPyD.
-El nacionalismo vuelve a ser bisagra...
-No necesariamente. Si Rajoy le toma la palabra a Zapatero y le ofrece un pacto de Estado sobre los grandes desafíos a los que se enfrenta la sociedad española: crisis económica, terrorismo, modelo territorial, reforma de la Constitución..., los nacionalistas podrían ser neutralizados. De hecho, ésta sería la posición más inteligente y responsable por parte del PP en las presentes circunstancias. Si Zapatero no acepta la mano que se le tiende y prefiere un acuerdo con CiU y PNV, quedará en evidencia y el PP habrá demostrado ser capaz de poner el interés nacional por encima de su conveniencia partidista, lo que sin duda representaría una inteligente inversión a largo plazo.
-¿Cree que Ibarretxe mantendrá su referéndum soberanista?
-Es difícil que lo retire a estas alturas. Además, tal como he dicho, la interpretación del PNV de su debilitamiento el 9-M no será la de una desautorización de sus pretensiones soberanistas, sino que la verá como una maniobra del electorado nacionalista para frenar al PP.
¿Confía en que Zapatero alcance pactos de Estado con su partido?
-De Zapatero se puede esperar cualquier cosa. Es puro pragmatismo y si cree que ahora le beneficia un cambio de actitud, lo llevará a cabo sin vacilaciones.
"Si el TC avala el Estatuto catalán, la Constitución de 1978 se transformaría en papel mojado y el resto de comunidades se lanzaría a una espiral reivindicativa"
-¿Ve viable hoy la puesta en marcha de la reforma constitucional?
-No sólo viable, sino urgente y necesaria. Otra cosa es que los máximos responsables de los dos grandes partidos nacionales comprendan la magnitud de la amenaza nacionalista y se decidan a actuar en consecuencia.
-¿Cuáles son las reformas más urgentes entre los 40 retoques de artículos que propone?
-La clara delimitación de las competencias del Estado; la garantía del uso del español en el sistema educativo y en el espacio público en todo el territorio nacional; la recuperación por el Estado de la capacidad de ordenar el sistema educativo; las bases de una Ley Electoral que elimine el exceso de representación de los nacionalistas; la garantía de la unidad de la Administración de Justicia; la independencia de los órganos constitucionales, y la constitucionalización del Pacto Antiterrorista y de la Ley de Partidos.
-¿Qué implicaría que parte de los diputados sean elegidos por circunscripción provincial y otros por circunscripción única? ¿Se acabaría con la sobrerre presentación e influencia nacionalistas?
-Es un método posible, pero hay otros igualmente válidos.
-¿Confía en que el TC arregle el Estatuto catalán?
-Mi confianza en el Tribunal Constitucional es descriptible a la luz de algunas de sus sentencias recientes.
-¿Qué consecuencia tendría si lo avala tal y como se encuentra?
-La Constitución de 1978 se transformaría en un papel mojado, y el resto de comunidades, sobre todo las más prósperas, se lanzaría a una espiral reivindicativa para igualarse a Cataluña. El sistema institucional y jurídico que alumbró la Transición saltaría por los aires.
-Los socialistas ironizan con que España no se rompe. ¿Qué les responde?
-Me recuerdan aquella célebre sección de una revista satírica: "Tiemble después de haber reído".
"Rosa Díez ha hecho de su escaño una hazaña titánica"
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