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Proporcionado por el sagaz agente
Espinosa, Sarastro ha tenido acceso a un ejemplar del texto trágala para doña María
San Gil. Luego oportunamente escamoteado en una comparecencia de doble fondo.
Dice así:
1 Quien se encumbra me conoce.
2 Dos fuentes de sabiduría hay: el instinto
natural y el juicio sobre lo conveniente, este último se llama Premeditación.
3 Al reino de la Naturaleza pertenecen
las Cosas primeras, como la razón, la materia, los animales, las mujeres, el
Pueblo, los dioses y los lógicos; al reino de la Premeditación las
Cosas Últimas, o cosa de los mandarines.
4 Son Cosas Primeras las advertidas por
el instinto, y Cosas Últimas las configuradas por el juicio sobre lo
conveniente como la Gobernación.
5 cuando el juicio alcanzó las Cosas
Últimas el corazón olvidó las Primeras.
6 La Premeditación tiene un supremo
principio: hablar de las Cosas Primeras con razones sacadas de las Últimas.
7 La Premeditación no inventó los dioses
pero sí el empeño de hablar en su nombre.
8 ¿qué son las Cosas Últimas? Las cosas
de los mandarines. Desde entonces la casta dominante habla en nombre de la
Divinidad o el Pueblo.
9 la Premeditación usa cuatro
diccionarios: el primero para hablar con la Divinidad, diccionario falso. El
segundo para hablar con el Pueblo diccionario falso, del que forma parte esta
Ponencia. El tercero para hablar con la Historia, diccionario también falso. Y
el cuarto para hablar consigo misma. Diccionario cerrado. Es costumbre esperar
un Quinto Diccionario, verdadero y abierto, también llamado Diccionario de
Aquel Día tan Debido o del Gran Juicio y su Justicia. Mas conviene desengañar a
María: nunca habrá Quinto Diccionario.
10 La Premeditación construye la verdad
gubernamental o conveniencia de cada momento, mediante la conjunción de nimias
e inadvertidas falsedades. Dijo Lasalla,
Mandarín mañoso: descompuse nuestra verdad en sus elementos, y la vi
formada por infinitas mentiras.
11 hay tres fuerzas que apoyan la
Premeditación: el transcurrir del tiempo, la condición humana y la vejez del mundo.
12 los Mandarines gobiernan y el Pueblo
obedece: esto se llama lo ineludible.
13 El hombre es Pueblo, mandarín o
servidor de Mandarines. Otro destino cae fuera de lo real.
14 el rebelde no es Pueblo, mandarín ni
servidor de mandarines. Maria habita lo irreal.
15 El Estado y el Partido son irremediables,
sabed convertirlos en cosa vuestra.
16 El Pueblo es el objeto de la
Gobernación. Sólo los que obedecen son Pueblo.
17 Los colaboracionistas habitan la
Tierra como servidores de la casta dominante.
18 La cualidad política son tres cosas:
rebaño que mandar, estómagos con intereses y tiempo que acumular.
19 Un Mando reflexivo contradice su
definición y se opone a lo real. La reflexión busca la Verdad, la Belleza y el
Bien, por el contrario el Mandarín sólo quiere gozar y perdurar.
20 Muchos piensan que la Gobernación ha
de verificar la Verdad, el Bienestar, la justicia por lo que tienen ideas de
barbero. Los mandarines sabemos que la Gobernación sólo tiende a permanecer.
21 caracteriza a la casta gobernante el
cinismo y el realismo, es decir, el amor por los hechos. Su mando resulta
despótico porque sigue un libro y retórico porque usa un falso diccionario para
hablar al Pueblo.
22 los colaboracionistas son los voceros
del falso diccionario, pero no el diccionario.
23 La gobernación crea el suceso y lo
ofrece a la aquiescencia del Pueblo, esto se llama Ponencia política.
24 desde milenios corre esta sentencia:
mejor es que haya tontos.
Parece ser que la ponencia continuaba con
más puntos de semejante tenor.
Sarastro se ofrece a seguir exponiéndola
sí el agente Espinosa se la consigue.
No es fácil. Lo tiene secuestrado Lasalla
el Alabancioso, incensador del Gran Timonel, que compuso trescientos mil
elogios del Autócrata y gozó de tres mil cargos y beneficios. Confiscó una
respuesta de la heroína María.
Lo trascribió Sarastro gracias a
Espinosa.
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Pd. Admirada María, nuestra querida y valiente Antígona
vasca y española, por favor, ¡cuídate!
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