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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

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Mientras la flamante secretaria general del PP hace unas declaraciones, entre gongorinas y conceptistas, y nos confiesa que si ligara con un ciclista lo preferiría depilado, nuestro Mariano, supuesta gran esperanza de España o de lo que queda de ella, ha dicho que no le hace ascos a ligar y encamarse con Mr. Quin y sus chicos separatistas y comunistas del pelouro nazi gallego, no sabemos si depilados o sin depilar.

Llegados a este punto terminal de degeneración en esta pertinaz monarquía bananera que disfrutamos, creo que deberíamos proponer alguna que otra reforma política.

Pero no de orden constitucional, total ¿para qué? Cuando el alto Tribunal monopolista de la cosa decidiera, de la pobre España ya no quedarán ni las raspas.

Creo que podríamos seguir tirando este feliz principio de siglo con algún retoque pragmático. Sin mucho gasto que la cosa está jodida. Y hay que disimular como se malbaratan los impuestos confiscados al estúpido pueblo que paga el circo y encima aplaude.

Así que, digo yo, si luego va a haber cambalaches para trincar cargos y si no tenemos principios y si acaso los teníamos los cambiamos como folclóricas despelotadas según exija el guión, y si los derechos humanos de la gente estorban nuestra feliz gobernación pues que se jodan. Así que nada, digo, ni campañas electorales, ni votaciones ni leches, mejor si montamos una timba y nos jugamos los escaños al naipe como diría el añorado Valle, que él bien distinguía el percal.  Los tahúres ya se conocen bien las mañas y el juego sería muy interesante con sus trampas y tiroteos, y podría televisarse en directo por la sexta, la tele de ZP, y sacarse alguna pasta adicional.

Pero no hay que meterse en gramáticas ni “tologías”, nada de sutiles complicaciones: algo sencillo para que lo entienda el entendido y distinguido público. Así, por ejemplo, el que saque el naipe más alto tendrá derecho a formar gobierno y a llenar el patio de butacas del Horreo con amigos, compadres, cuñadas, amantes y sponsores de algún típico clan narcogaiteiro, pero eso sí de pura raza indígena y gallego parlante. Y los demás tendrían derecho también a colocar parientes y trincar comisiones, todo ello según la importancia de su juego.

La cosa es ganar, y si se pone fea, ETA mata a un concejal. Si posees el poder no hay que preocuparse de organizar nada. Nacerán cien mil servidores que servirán a tu creación,  a la que se apegarán como gusanos en la carne. Si acaso fundas tu propia religión, no te preocupes del dogma. Nacerán cien mil comentadores, exegetas y escoliastas que se encargarán de establecerlo como palabra revelada. Si refundas un partido, no importa la ideología o el pretexto para la dominación. Todo es democrática y constitucionalmente opinable menos la poltrona, escaño, mordida, prebenda o sinecura.   

Y a vivir que son dos días y a salir con cara de serena preocupación en la telegaita mientras duran las vacaciones.

To pal pueblo.