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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

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Entre los rugidos del populacho, el nuevo PP centrista de Mariano y la Camacho ha hecho su propio homenaje al supuesto heroico héroe de la catalanidad más catalana. Un tal Rafael Casanova, de hábitos zorrunos como es hacerse el muerto, estando muy pero que muy vivo, para burlar a sus enemigos. Pero eso sí, como en el chiste, pagando a los que certificaron en falso su muerte.
El nuevo equipo de Mariano cantó luego Los segadores, en homenaje a las no menos centristas turbas asesinas que rebanaron el aristocrático pescuezo con un hoz a Santa Coloma.

¿Qué hace un partido democrático y liberal español en tal sarao?

Uno de los problemas de la actual situación española, y no de los menores por sus implicaciones en la convivencia, es el de la falsificación de la realidad histórica al modo que más negocio traiga al nacionalismo rampante y sus cómplices por acción u omisión.

Si los terribles sucesos del 11 M, una de las fechas más aciagas para la suerte de España, están sin aclarar, y como en el turbio caso del magnicidio del general Prim, el Poder triunfante sobrevenido nunca querrá aclararlos, en otro 11 pre equinoccial, en este caso del otoño, con un masoquismo digno de mejor causa se celebra todos los años la manipulación una derrota en Cataluña. La de los defensores de la candidatura del archiduque Carlos de Austria a suceder el trono de España, una vez fracasadas todas las mañas, conjuros, magias e intrigas para que el degenerado rey Carlos II el Hechizado lograra descendencia aunque fuera medianamente tarada como la suya. Curioso caso, por cierto, el de su padre el rey Felipe IV quien engendrara más de tres docenas de bastardos, más o menos guapos, sanos e incluso inteligentes, y que, sin embargo, no pudiera lograr sino ese adefesio en sus católicas coyundas con mujeres de sangre azul.

Por entonces nuestro gran Quevedo se despachó muy a su gusto sobre la sedición catalana contra el conde duque, arremetiendo contra “los traidores que se alegran de ver disminuida la vara del que los castiga”, y sobre la “justicia de catalanes” en uno de sus apasionados escritos políticos: “La rebelión de Barcelona ni es por güevo ni es por fuero”.

La llamada diada catalana celebra un episodio posterior en la convulsa Historia de España. Uno más en la lamentable guerra de Sucesión española, por la que los Borbones iniciaron su calamitoso dominio sobre la Nación española, asolando la Patria en un mar de sangre y destrucción y provocando la pérdida de su integridad territorial. Temporal en el caso de la isla de Menorca. Definitiva en los casos de Sicilia y de Gibraltar, sin obviar las futuras amputaciones en que degenere el estado de las monárquico de las autonomías si España se abandona definitivamente a su suerte como parece.

 

En este penoso proceso de deformación o falsificación histórica se cuentan mohatras como las supuestas hazañas del ínclito héroe catalanista Rafael Casanova, personaje más bien turbio, oscuro, no citado por los principales historiadores contemporáneos.

Así,  Don Vicente Bacallar y Sanna en sus “Comentarios de la guerra de España” Vicente Bacallar y Sanna, 1725) - segundo tomo, nos explica que:

A principios del año 1713 la caída de Gerona…”consternó mucho a los Cathalanes, a favor de los quales se publicó un nuevo Indulto. Estaban sordos a las voces de la clemencia, porque los tenía Dios prevenido el castigo de la Rebelión. No era natural tanta pertinacia, conjurados al propio daño …” 

El 13 de marzo se firma el Tratado de Utrech.

“Haviendo de sacar las tropas de Barcelona mandó antes el Emperador que saliese de ella la Emperatriz su muger como lo executó el 19 de marzo en la Armada Inglesa llevandose la consigo la mayor parte de las Tropas en las mismas Naves. No es ponderable la rabia que de esto concibieron los Cathalanes. Estaban ya desengañados que no les socorrerian los Principes de la Liga: que era un delirio pensar quedarse Republica, que precisamente los havía de desamparar el Emperador y se obstinaron tanto, queriendo huir del dominio del Rey Phelipe, que por medio del Ministro, que el Emperador tenía en Constantinopla pidieron auxilio al Otomano. Las condiciones con que le imploraban no hemos podido saber a punto fixo. El Conde de Saballa, y Pinos, que estaban en Viena, Procuradores de Cathaluña, manejaron infelizmente este negocio, porque no quiso entrar en el Sultan, ya pareciendole ardua empresa, ya por no romper con la Francia. Creyeron muchos que le ofrecian los Cathalanes al Turco el Dominio del Principado de Cathaluña, conservandose solo su Religión y sus Fueros: otros mejor informados, aseguraban que solo pedian su auxilio y su amistad, para quedarse Republica, baxo el patrocinio de la Casa Otomana: como quiera es bien negro renglón para los Cathalanes en la historia tan ciega pertinacia, quando todavía ofrecia general Indulto el Rey Cathólico.

 Con la emperatriz se salieron de Cathaluña todos los Rebeldes de distinción, que havia en ella, porque en aquel poco angulo de tierra se havían juntado todos quantos havia havido en España. Ordenó el Emperador que no passasen a Viena, con que se derramaron infelizmente por la Italia: la mayor parte se quedo en Milan y Genova, no todos bien asistidos, pues aunque no el Emperador, estaban los Alemanes cansados de los Españoles…”    …

y don Vicente Bacallar, marqués de san Felipe, prosigue contando minuciosa y a veces farragosamente las incidencias de las batallas y escaramuzas a lo largo de 1714 entre ambos contendientes reales, citando en el bando pro austriaco a Villarroel y sin que mencione al tal Casanova, salvo una referencia a un cierto Cabo de los conselleres de la ciudad.

Con insolencia tras sacar bandera blanca exigieron al duque de Bervich, jefe de las tropas borbónicas, amnistía general y restitución de privilegios.

Se negó a tal el duque, aunque después que se rindieran los catalanes, nunca tuvo mayor compasión ni más pciencia que Bervich…… 

Por fin se rinden los rebeldes

Y Bervich ofreció además de a la vida el respeto a las haciendas, si luego disponían se entregase Mallorca.

“A Barcelona se le quitaron sus privilegios, y se pusieron Regidores, como en Castilla, arreglando a estas leyes todo el Govierno. En esto paró la sobervia pertinaz de los Cathalanes, su infidelidad y trayción. El Rey mandó quemar sus estandartes, embió  veinte de los principales Cabos a varias prisiones de España, entre ellos Villaroel, el general Armengol, el Marqués del Peral…”

En la relación no figura el tal Rafael Casanova, y que para entonces había comprado un oportuno certificado de defunción.

Y prosigue el cronista contemporáneo:

“Quatro mil hombres costó este asalto, con dos mil heridos: tantos murieron de los Rebeldes. No faltó quien aconsejó al Rey Phelipe, asolar la Ciudad, y plantar enmedio una columna. No havia rigor que no mereciese, Ciudad, que havia sido el origen de tantos males, y que habia quitado a la Monarquia tantos Reynos. El rey se excedió en clemencia y la conservó, pero abatida”.  

   Si durante la anterior traición catalana contra Felipe IV los rebeldes catalanes habían pedido el apoyo de Francia para favorecer su sedición, ahora no dudaban en suplicar ayuda al sultán Turco, monarca no de muy cristianas y liberales costumbres precisamente. Asunto este de pedir socorro al turco que de haber tenido éxito hubiera sido una catástrofe que hubiera dado al traste con las glorias gastronómicas catalanas del pan tomaca. El pan y el ajo de Castilla, el tomate murciano y el jamón de cualquier parte de España.

De modo que la actual pretensión separatista de hacer partija con la herencia patrimonial de España negociando de tú a tú con el resto de España y bajo la protección borbónica de Su (poco) Católica Majestad tiene sus precedentes históricos.

Pero si las costumbres del Sultán turco no eran muy católicas, o al menos no tantas ni tan claras como las del muy luego Pretendiente Don Carlos, tan querido en esas tierras pre-nacionalistas, cualquier cosa vale para que la feroz carcundia, la codicia y el ventajismo catalanes se manifestasen en todo su glorioso esplendor.

Sin olvidar después los golpes de Estado “republicanos” del coronel Maciá y del presidente Companys proclamando

el Estat catalá. Y la bizarra conducta del consejero o ministrillo de Seguridad de la Generalidad, un tal Dencás que huyó como las ratas por las cloacas de Barcelona después de matar a varios de los oficiales y miembros del destacamento que enviara el gobierno republicano para detener a los nacionalistas catalanes golpistas del 34.

 

Pero cualquier pretexto es bueno para la sin par alianza de civilizaciones entre la ambición caciquil, el dinero y la felonía.

Tal inventarse un héroe catalanista, que se hizo pasar por muerto, sobornando a un médico, y así “medio muerto nada más” esconderse zorrunamente hasta que pasase el peligro. Es decir, el héroe del fraude, la cobardía y el disimulo, a quien con suprema incoherencia por no decir oportunismo y desvergüenza homenajean la Camacho y demás fuerzas vivas en Cataluña.

No es intención de Sarastro ofender a ninguna región española, ni a Cataluña, ni a los catalanes de bien, pero menos es mi intención ofender a la verdad.

Y como decía La codorniz, “donde no hay publicidad resplandece la verdad”.