Rosa Díez hizo una valiente y
lúcida defensa de la lengua española cuyo uso es un
derecho civil irrenunciable para cualquier español resida
donde resida. También como instrumento de unidad y de
aplicación de una política y proyectos comunes para
toda España. Resaltó la estupidez de que se renuncie a
una lengua que es uno de los principales factores de competitividad
internacional de toda España.
Excelente su crítica de la
llamada "normalización lingüística". La
denuncia del mecanismo liberticida por el que una reivindicación
nacionalista más o menos tribal se convierte en irrefutable
fuente de supuestos derechos de las cosas contra los ciudadanos.
La canallesca actitud por la que los
nacionalistas nos consienten que vivamos en "sus" territorios
siempre que nos hagamos nacionalistas o nos callemos...
Ayer, 31 de octubre, víspera de
la festividad de todos los Santos, y en la tradición teatral
española día para la recreación de amoríos
y arrepentimientos, se presentó en el Palexco de La Coruña
el partido nuevo de Rosa Díez , ex dirigente del PSOE en las
Vascongadas. El acto, que casi recordó una reunión semi
clandestina propia de otros tiempos, reunió a un centenar de
personas, incluidos algunos periodistas con los que Rosa Díez
estuvo hablando unos minutos por lo que empezó con retraso.
Intervinieron, además de la
citada ex dirigente socialista, Antonio Cascón y Roberto
Blanco Valdés.
Antonio Cascón de la
Coordinadora regional del partido en Galicia explicó el
interés de gobernar para las personas y no para las cosas como
el actual sistema político ha terminado degenerando.
El catedrático de Santiago y
colaborador de cierto periódico coruñés, Roberto
Blanco Valdés, denunció el doble fiasco de actuación
de sus correligionarios gubernamentales así como de la
oposición de Rajoy. También alabó el optimismo y
fuerza de voluntad de la líder Rosa Díez, inasequible
al desaliento, como se decía antes.
La socialista vasca subrayó que
no se podía seguir así, pero que no era tiempo de sólo
hacer diagnósticos sino también de presentar
soluciones. Ligó el nacimiento del nuevo partido, "un
partido nuevo, no un nuevo partido", a la trayectoria de Basta Ya.
Calificó a la actual de
"legislatura maldita, en la que todo está roto".
Criticó especialmente al PSOE de
ZP que se ha empeñado en pactar y revisar el modelo
territorial de Estado con los que no creen en él y en
perjuicio de los ciudadanos españoles. "El PSOE ha
renunciado a vertebrar a España". Y carece de un proyecto
común para toda España. Luego se permitió unas
notas de nostalgia personal recordando que con su admirado Felipe
vivíamos mejor y que el gran estadista sevillano estaba muy
preocupado porque entonces no había oposición para
desarrollar la democracia y la alternancia con el socialismo ¿?.
De vuelta al momento actual, dio un
pescozón al PP al que considera "lleno de complejos e
hipotecas", que no detalló.
Explicó que es preciso luchar
contra el desapego institucional y político que a su juicio
fomentan ambos partidos mayoritarios entre la gente para que no
ejerza de ciudadanos.
Y luego desgranó una serie de
medidas de cambio constitucional e institucional que se precisan para
enderezar el actual estado de cosas, dirigidas a regenerar la
democracia. Así la reforma del título VIII
estableciendo claramente las competencias del gobierno central, a fin
de asegurar la igualdad, coherencia y competitividad internacional
del país, haciendo especial hincapié en la educación.
Igualmente, reformas en el CGPJ, el TC
y la Fiscalía general dirigidas a asegurar la posibilidad de
una separación real de poderes.
Sin olvidar la Ley electoral, de modo
que se evite la actual sobre representación de los
nacionalistas, para lograr que los votos de los ciudadanos valgan
igual en cualquier parte de España.
Rosa Díez hizo una valiente y
lúcida defensa de la lengua española cuyo uso es un
derecho civil irrenunciable para cualquier español resida
donde resida. También como instrumento de unidad y de
aplicación de una política y proyectos comunes para
toda España. Resaltó la estupidez de que se renuncie a
una lengua que es uno de los principales factores de competitividad
internacional de toda España.
Excelente su crítica de la
llamada "normalización lingüística". La
denuncia del mecanismo liberticida por el que una reivindicación
nacionalista más o menos tribal se convierte en irrefutable
fuente de supuestos derechos de las cosas contra los ciudadanos.
La canallesca actitud por la que los
nacionalistas nos consienten que vivamos en "sus" territorios
siempre que nos hagamos nacionalistas o nos callemos.
(Sin embargo, de modo incoherente, doña
Rosa utiliza el palabro Euskadi inventado por el felón Arana,
término que más que representar a un territorio viene a
designar a los vascos de pura raza vasca que hablan en vascuence. En
esto Doña Rosa debería desnormalizarse, pues es mal
asunto, síntoma de derrota cierta en lo intelectual y
cultural, emplear como propios los términos y métodos
del enemigo).
Muy interesante su reflexión
sobre la polémica asignatura de Educación para la
Ciudadanía. Para Díez se trata claramente de una
cuestión promovida por ZP no ya para resolver el problema
endémico de la falta de una adecuada pedagogía
democrática en España, sino para provocar a la
oposición, quien también en esto habría entrado
al trapo sin mayores distingos ni inteligencia.
Por último, Rosa Díez
explicó que en UPD existen dos corrientes políticas
históricas: "la izquierda crítica y la de los
liberales de Cádiz que querían cambiar las cosas". Y
que su objetivo es lograr un grupo parlamentario propio influyente.
Como se puede ver el discurso de UPD
coincide en muchos de sus análisis con el de las corrientes
más preocupadas, generosas y lúcidas de la sociedad
civil española.
Especialmente con la problemática
de la reforma constitucional y Ley electoral y la situación de
los derechos civiles en las comunidades bilingües maltratados
por los dos grandes partidos que en este asunto tienen poco que
echarse en cara. Ahora bien: otra cosa es la discusión sobre
los medios a emplear para lograr cambiar la dinámica de
descomposición que lleva a España y a los españoles
al despeñadero. Como por ejemplo la propuesta de Vidal Cuadras
de una gran coalición.
La opinión de este observador es
que UPD se muestra por sus sentimientos y trayectoria más bien
como una escisión del PSOE. De una parte de la izquierda
decente, horrorizada por las fechorías de ZP y sus cómplices,
que heroicamente estaría dispuesta a sacrificar el pesebre a
sus antiguos ideales y tradiciones.
No hubo turno de preguntas por lo que
no se nombró la bicha del voto útil y también
nos quedamos sin saber a quién daría su apoyo el nuevo
partido bisagra caso de lograr su objetivo de lograr un grupo
parlamentario influyente: si llegado el momento influiría más
la necesidad de representar la separación de su antiguo grupo
político o la querencia izquierdista.
La cita de los liberales de Cádiz
más bien parece una concesión retórica, aunque
no estaría de más que si el partido de la oposición
no quiere ver como se fugan votos liberales al UPD o a la abstención,
reconozca sus graves errores, especialmente en Galicia, rompa con las
hipotecas del pasado en el tema lingüístico, se ponga a
trabajar para devolver a los ciudadanos el ejercicio real y cotidiano
de sus derechos civiles.
Pues el diagnóstico y el esbozo
de programa explicados ayer por UPD resultan muy asumibles en su
mayor parte por la ciudadanía común, no sólo por
los liberales, pero quizás la única organización
que esté en condiciones de llevarlo a cabo, si quisiera, es el
PP ¿acaso quiere?
La noticia en otras web.- En El Correo Gallego:
- ¿España es una nación o hay diversas naciones en el Estado? - Los nacionalismos pueden decir lo que quieran, pero la nación española es la única que existe.
Y en La Opinión, Fernando González Macías.
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