Blas, Alejo y Mariano PDF Imprimir E-mail
Escrito por Sarastro   
Viernes, 09 de Noviembre de 2007 19:47

Pero ¿quién era Blas Infante?
Pues un antecedente de la memez zapateril de la Alianza de las Civilizaciones un notario apóstata que tuvo la feliz idea de renegar de España para hacerse musulmán.
Todo un modelo de actualidad para las repugnantes zurdas españolas como las llamaba el sevillano don Antonio Machado, y eso que aún no se había inventado lo de la educación para la ciudadanía.


La reciente polémica sobre la figura del Padre de la Patria andaluza el pintoresco notario Blas Infante y la acobardada reacción del bizarro líder de la derecha española nos da idea de hasta qué punto las cosas no tienen remedio cuando se aceptan acríticamente los supuestos méritos y razones del adversario.

Lo primero que llama la atención en esta dictadura cultural del progretariado es la asimetría de los planteamientos. Cualquier personaje de la derecha o el liberalismo político puede ser escarnecido impunemente no importa su valor o talento mientras que toda clase de improperios y descalificaciones se abate sobre el que osa desenmascarar las hazañas cuando no fechorías de tanto personajillo del santoral progre. El asunto resulta especialmente grave cuando se trata de fundadores de patrias taifales, nacionalistas y colaboracionistas asimilados, personajillos, normalmente señoritos de buena familia, partidarios o no del estupro o del escapulario o de incendiar Castilla, pero siempre carcas, antiliberales, renegados de su privilegiado origen social y nacionalidad española. A falta de su necesario estudio por psiquiatras, cosa que yo no soy, cabe resaltar la paradoja que todos estos rancios especímenes de la carcundia más hipócrita y feroz sean defendidos contra toda lógica por la progresía gobernante.

El lúcido Vidal Cuadras, uno de los baluartes de lo que queda de España en Cataluña, y de lo que queda de España en la Cultura, ha osado criticar a Blas Infante y toda la memez ágrafa y liberticida que hoy representa. Nunca lo hubiera hecho. El superviviente del clan sevillano de la tortilla y flamante virrey de la taifa andalusí señor Manolo Chaves ha protestado con su peculiar balbuceante y ceceante prosa y he aquí que Rajoy, el intrépido galleguista Rajoy, se ha apresurado a disculparse en nombre del PP y pedir perdón por la herejía de su supuesto subordinado.

Mal se queja quien se deja.

¿Cómo se puede luchar políticamente cuando se renuncia a las Ideas y se inciensan las del enemigo? Desarbolados ante la propaganda y la demagogia del enemigo, sin defensa de las Ideas y de la Cultura, la batalla política está perdida de antemano.

Pero es que Vidal Cuadras tiene razón. El proceso de vaciar de agua el estanque común para llenar la propia pecera, perpetrado por los nacionalistas y socialistas que tratan de mantener a salvo su propio comedero y comerse ellos solos los peces, ranas o lo que pillen, ha dado lugar a que cualquier impostura, por descomunal que sea, tenga su asiento en la sectaria y bizca memoria histórica. Así, por ejemplo, la aprobación del Parlamento andaluz que reconoce en el Estatuto de autonomía a Blas Infante como padre de la Patria andaluza. Como los Sabino Arana, Prat de la Riba, Castelao y tantos otros ilustres antiliberales.

Pero ¿quién era Blas Infante?

Pues un antecedente de la memez zapateril de la Alianza de las Civilizaciones un notario apóstata que tuvo la feliz idea de renegar de España para hacerse musulmán.

Todo un modelo de actualidad para las repugnantes zurdas españolas como las llamaba el sevillano don Antonio Machado, y eso que aún no se había inventado lo de la educación para la ciudadanía.

Y es que como puede leerse en alguna de sus hagiografías Blas Infante "naciendo cristiano se reconoce musulmán, recuperando el din o camino del Islam de sus antepasados, la fuerza impulsora del Andalus".

En efecto, Blas Infante se baja al moro y cumple el acto de la Shahada, o de su reconocimiento como musulmán. Peregrina hasta la tumba de Al Mutamid, el último rey moro de Sevilla, situada en Abmhat, junto a Marrakech. Y allí, el 15 de setiembre de 1924, efectúa los rituales de rigor ante dos testigos, un tal Omar Dukali y un cabileño de Beni Al Ahmar, que le regalaron una chilaba y una daga bereber como las usadas por las cábilas para castrar o degollar a los prisioneros españoles. Blas Infante adopta el nombre musulmán de Ahmad.

¿Curioso, verdad?

Pero no es la primera vez que los demagogos y traidores recurren al moro en su afán común de atacar a España.

Los felones inventores de Galeuzca también recurrieron al salvaje sanguinario Mohamed Uld Abd –el- Krim, el Jatavi y lograron que se les uniera en su lucha contra España.

El ilustre andalucista Ahmad Infante patrono de nacionalsocialistas andaluces como buen liberal califal, demócrata teocrático y partidario de la soberanía del pueblo confederal escribe:

"¿Qué nos queda del Islam? nos queda del Islam el sentimiento del poder de Allah, su equilibrio. El Islam no es sólo espiritualidad, es también movimiento. Vivir no es solamente una idea sino un conocimiento, y este conocimiento es nuestra experiencia de Al Andalus en su época de esplendor."

¿Movimiento? Sí ¿pero a dónde?

Un ilustre, éste sí lo era verdaderamente, paisano de Blas Ahmad Infante: nada menos que Séneca avisaba a navegantes sin criterio que "quién no sabe dónde va nunca encuentra viento favorable".

No sabemos si las repugnantes zurdas españolas guiadas por la ambición, la ignorancia y la codicia saben realmente a dónde van y sobre todo, a dónde nos llevan, pero no estaría de más que los liberales nos armáramos con la Razón, la Cultura, La Memoria y la Palabra, además de serenidad y paciencia, para evitar que nos arrastren a donde no queremos ir.

Con permiso de galleguistas consentidores y complacientes como don Mariano.

Sarastro

 
Free template 'Feel Free' by [ Anch ] Gorsk.net Studio. Please, don't remove this hidden copyleft!