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... Buesa cree que es preciso recuperar el espíritu de consenso
de 1978 y acabar con la paradoja que un sistema electoral heredado del
franquismo sea la base del actual poder nacionalista...
Ayer 24 de enero se presentó la candidatura encabezada por Antonio
Cascón al congreso por la provincia de La Coruña.
En el acto intervino también Miguel Buesa quien expuso al
centenar largo de asistentes algunas de las ideas fuerza del nuevo partido y comentó
la situación política española actual.
Antonio Cascón hizo gala de optimismo para superar las
múltiples barreras mediáticas, financieras y electorales que dificultan la
labor de los nuevos partidos y de U P y D en concreto.
Miguel Buesa dedicó mayor tiempo a explicar sobre todo los qués que es preciso realizar en el
futuro para solventar los graves problemas planteados por la disgregación
institucional producida en los últimos años y agravada durante la legislatura
de ZP. Las cosas van a peor porque van en contra de los derechos civiles.
Especialmente en temas claves como los nuevos Estatutos, especialmente el
catalán, la reforma educativa y la imposibilidad de ejercer el derecho a la
educación en español. Y la recomposición de ETA y su aparato político que
recibirá unos siete millones de euros al año del contribuyente español.
Miguel Buesa reclama la igualdad de todos los españoles ante
la Ley y explica el paradójico fenómeno de que con un gobierno socialista se
hayan exacerbado las desigualdades sociales, y se haya agrandado la distancia
entre pobres y ricos.
U P y D quiere un proceso de reformas que restaure el
sistema constitucional para hacer fuerte los derechos civiles.
La constitución de 1978 ha dejado abierta la relación entre el
poder central y el periférico. El devenir de esta relación ha originado una
situación límite con dos alternativas: o se deshace el Estado o ya no hay nada
más que "rascar".
Por ello se requiere una reforma constitucional con una
nueva definición de las competencias autonómicas y la recuperación por el poder
central de las competencias que nunca debería haber trasferido., y que son
indispensables para su supervivencia.
El sistema educativo, en el que el poder central no ejerce
sus escasas atribuciones está en manos de las autonomías y ha logrado la mayor
tasa de fracaso escolar de Occidente. Todo un mérito.
Cuando se observa la distribución estadística se aprecia la
disminución de los percentiles superiores, lo que supone el cercenamiento de
las elites intelectuales que un país europeo necesita. Sin elite intelectual y
cultural no hay futuro.
Otro grave problema es el Poder Judicial, que como diría
Pedro Pacheco, ex alcalde de Jerez, "es un cachondeo" tras estar controlado por
los partidos. Es preciso recuperar la independencia del Poder Judicial.
El último escándalo ha sido la reactivación del sumario
antiterrorista de Garzón abierto hace meses y guardado en un cajón hasta que ha
llegado el "impulso político" que necesitaba.
Otro caso es el de la Fiscalía.
La situación actual del Poder Judicial perjudica a todos los
ciudadanos.
Buesa cree que es preciso recuperar el espíritu de consenso
de 1978 y acabar con la paradoja que un sistema electoral heredado del
franquismo sea la base del actual poder nacionalista.
A continuación ofreció unos datos acerca de los privilegios
fiscales del País vasco y Navarra. Asunto que interesa a todos, y no solo a los
vascos y navarros pues lo que dejan de pagar unos deben pagarlo los demás.
El País vasco paga un cupo de 1550 millones de euros
Y la aportación navarra es de unos setecientos millones de
euros. Después de la negociación de renovación con el gobierno central,
mientras ZP afirma que hay superávit de un 2%, en la ley se dice que el déficit
es de 40.000 millones de euros.
Pero sea cual sea, las cosas cuestan lo que cuestan, y lo
que no pagan unos deben pagarlo los otros.
El partido de Buesa propone subir en 2060 y 644 millones de
euros respectivamente las aportaciones de País vasco y Navarra.
De ese modo se contribuye también a que el dinero de todos
los españoles no financie privilegios.
Dentro del apartado de "Progreso" que da nombre al nuevo
partido, se pretende una reforma fiscal que permita una mayor ayuda a la
familia. Así una aportación de 1080 euros por hijo, que nos permitiría
colocarnos, al menos, a la cola de Europa.
Se deben implantar tipos especiales para productos
utilizados necesariamente por la infancia o la vejez.
Buesa insiste en que U P y D pretende derrotar al terrorismo.
ZP miente y considera un mérito mentir a los españoles.
No sólo reforzando las actuaciones de las Fuerzas de
Seguridad del Estado, sino también en lo político y lo penal.
Así, por ejemplo, apoyar la propuesta del reciente congreso
de Víctimas del Terrorismo celebrado en Madrid por laque los delitos
terroristas se consideren delitos contra la Humanidad y por tanto
imprescriptibles.
O implicar a los organismos para obtener una definición
clara de terrorismo.
En todo caso, contra ETA no parece que se haga todo lo
posible. Por ejemplo, el control del blanqueo de fondos.
En resumen:
UPy D insiste en que "No nos conformamos con que las cosas
sigan cada vez peor. Queremos cambiarlas. No deseamos que se deterioren los
derechos civiles.
Nuestro objetivo inmediato es influir en el futuro gobierno
en este sentido.
Hay que aclarar que vamos a quedarnos después de estas
elecciones sea cual sea el resultado.
Porque somos la garantía para que las cosas cambien.
Los socialistas se han convertido en nacionalistas. Sobre
esto no es preciso insistir.
Pero el PP no es la garantía del cambio aunque le tenga
respeto. Quieren la ocupación del poder y para ello están dispuesto a pactar
incluso con los nacionalistas.
La garantía de que no gobiernen los nacionalistas somos nosotros"
Después de la intervención de Buesa se produjo un largo
coloquio en que se trataron temas como administración y corrupción, despotismo
lingüístico (su partido defiende que se mantenga el derecho a elegir la lengua
para educación o relaciones con la Administración, mientras Ciudadanos defiende el bilingüismo
impuesto).
Durante el acto se plantearon muy interesantes qués, pero la cosa también está en los quiénes. Y en los cómos.
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