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... El
futuro presidente de la Junta de Galicia tendrá todo nuestro
apoyo en cuanto dé pasos decididos en favor de la libertad y
la igualdad de los ciudadanos, y en contra de toda discriminación
por razón de lengua. Nuestra asociación no le exige,
más allá de la primera enseñanza en lengua
materna, el desdoblamiento del sistema educativo, lingüísticamente
innecesario dada la enorme similitud de las dos lenguas, por ello,
socialmente poco deseable -aunque respetamos otras opiniones- y
financieramente muy difícil, sin perjuicio de la completa
desregulación lingüística o libertad de enseñanza
que permitirá a los centros privados y concertados atender, en
su caso, las respectivas demandas de doble vía sin cargo al
contribuyente. ...
Ante el sorpresivo
resultado electoral del 01 de marzo y su posible repercusión
sobre la política de imposición lingüística
llevada a cabo por el gobierno cesante, se ha producido la esperable
reacción de sus agentes y beneficiarios,
representados por el sindicato
nacionalista CIG y la organización frentista Mesa
pola Normalización Lingüística, además
del consabido comando 'intelectual', corifeos mediáticos y
habituales
compañeros de viaje y demás tontos útiles.
Las tesis de los enemigos de la
libertad son bien conocidas y han sido criticadas a fondo, o, al
menos, hasta el poco fondo que permite su escaso caudal intelectual.
En marzo de 2005 los
partidos socialista y nacionalista sumaron sus escaños para
alzarse con el poder político en esta comunidad autónoma.
Habían contribuido al llamado 'consenso lingüístico'
bajo los sucesivos gobiernos del partido popular, que había
culminado en el Plan
Xeral de Normalización da Lingua Galega, un inaudito documento parlamentario unánime, sin valor
normativo alguno, en el que se reconoce que la gente no comparte la
obsesión linguómana de los políticos, pero se
deja llevar por ellos (literalmente).
Se trató en todo momento de un
consenso entre políticos, hecho con evidente desprecio a los
ciudadanos, y fraguado con una unanimidad que nos privaba, de hecho,
de toda posibilidad de opción política en esta
cuestión, ya que sólo podíamos elegir entre los
nacionalistas y socialistas propiamente dichos, o entre los
nacionalistas y socialistas agazapados bajo la denominación
del Partido Popular. Y, sin embargo, la substitución de éste
en la Junta de Galicia en marzo de 2005, por los socialistas y
nacionalistas auténticos supuso el tránsito del paternalismo al
totalitarismo lingüístico.
En esta nueva fase el partido popular
se dejó arrastrar al principio a iniciativas tan grotescas
como la de los mármoles funerarios o la de las bonecas
faladoras, pero también a otras de mayor trascendencia,
como el cierre definitivo de la función pública
autonómica y local al resto de los españoles.
Pero el consenso quiebra, esperamos que
definitivamente, en las postrimerías de la tramitación
del decreto 124/2007, acogiéndose el Partido Popular al
dictamen del Consejo Consultivo que advertía de algunas
ilegalidades flagrantes del proyecto, cuando ya se había
suscitado un movimiento cívico asqueado de tanta estupidez, de
tanta chulería política y burocrática, de tanto
desprecio ostentoso e impune de libertades tan elementales como la de
los niños de aprender en su lengua, y de usarla en la práctica
totalidad del horario escolar.
La generalidad de los analistas, y
algunos destacados socialistas, coinciden en atribuir a la
cuestión lingüística un
efecto decisivo en los resultados electorales del 01 de marzo.
Desde nuestra modesta asociación,
que se constituyó para denunciar
y combatir los ataques del colectivismo identitario a la libertad
e igualdad de los españoles, queremos salir al paso de las
torpes tentativas del entorno nacionalista de condicionar de forma
mafiosa la política de restauración de la libertad
lingüística a que se ha comprometido el jefe del partido
vencedor en las recientes elecciones. No nos referimos, obviamente,
al derecho de reunión y manifestación que tiene
cualquier grupo cumpliendo el mínimo de formalidades legales,
y que podrán ejercer con toda seguridad sin el hostigamiento y
violencia de que hemos sido objeto los ciudadanos que pedíamos
libertad. Nos referimos a las múltiples formas de coacción
que han practicado cuando sus amigos políticos dictaban la
política lingüística que a ellos complacía,
como, por ejemplo, manipular a menores para simular 'huelgas' de
seguimiento masivo, entre otras actividades de similar valor moral.
Exigimos a la Junta salida de las urnas
que ponga fin al estúpido experimento normalizador, cuya
inutilidad reconoce, aunque no para desistir, sino para incrementar
la coacción, el sindicato mencionado, cuando dice que
“mesmo
aquel alumnado que recibe maioritariamente a docencia en Galego, ...,
remata os
estudos con máis competencia en español que en galego”.
La
nueva Junta tiene sobrada legitimidad democrática para
restablecer el sentido común en esta materia, devolviendo a
las palabras su significado propio. En un estado de derecho uso
normal
de una lengua -sustancia de la llamada 'normalización'- sólo
puede significar uso
libre,
y ninguna medida gubernativa puede conculcar la libertad de las
personas de usar cualquiera de las dos lenguas oficiales en el
territorio, sin coacción o discriminación alguna.
El
futuro presidente de la Junta de Galicia tendrá todo nuestro
apoyo en cuanto dé pasos decididos en favor de la libertad y
la igualdad de los ciudadanos, y en contra de toda discriminación
por razón de lengua. Nuestra asociación no le exige,
más allá de la primera enseñanza en lengua
materna, el desdoblamiento del sistema educativo, lingüísticamente
innecesario dada la enorme similitud de las dos lenguas, por ello,
socialmente poco deseable -aunque respetamos otras opiniones- y
financieramente muy difícil, sin perjuicio de la completa
desregulación lingüística o libertad de enseñanza
que permitirá a los centros privados y concertados atender, en
su caso, las respectivas demandas de doble vía sin cargo al
contribuyente. Por lo demás, la efectiva libertad de lengua
discente es irrenunciable, y la libertad docente muy recomendable
para una enseñanza pública de calidad.
Confiamos
en que el movimiento cívico que desencadenó la
respuesta ciudadana contra la imposición lingüística
esté a la altura del reto lanzado por las organizaciones
frentistas, y declaramos nuestra firme determinación de
perseverar en la lucha por la libertad en la que nos hemos
comprometido desde nuestra fundación: sin subvenciones y sin
violencia; sólo con la razón y el derecho.
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