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Escrito por Pedro Arias Veira
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Martes, 27 de Febrero de 2007 13:42 |
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HACE no mucho tiempo que el gallego estaba marginado, pero era la
lengua social vehicular. La mayoría del pueblo la usaba con
naturalidad, a lo que se sumaba una creciente y activa minoría que
hacía de las libertades lingüísticas parte de su lucha por las
libertades civiles. Después llegó la democracia, la amnistía, la
Constitución y el Estatuto de Autonomía. Cada cual que ejerciera su
derecho a expresarse en la lengua que le diera la gana. Pura utopía.
Los nuevos guías de lo políticamente correcto se pusieron a legislar, a
obligar, a reglamentar, a reconstruir la historia y a dar la vuelta a
la tortilla idiomática. De nuevo las dos Galicias, pero esta vez con
las correlaciones de fuerza invertidas; ahora el marginado sería el
castellano. El artículo íntegro en La Voz de Galicia
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