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Sí, esta vez sí cabe
felicitar al delegado del gobierno y a las propias FSE por su eficaz
y discreta actuación impidiendo agresiones a los manifestantes
que de modo pacífico y legal solicitaban libertad lingüística
y de las otras, (pues la Libertad es indivisible), en esta querida
tierra gallega.
La manifestación se ha
desarrollado sin grandes incidentes pese a las provocaciones de
algunos de los reventadores vociferantes. Incluso las Fuerzas de
Seguridad solicitaron la identificación a uno de los contra
manifestantes, ya talludito él, que de modo destacado
intentaba provocar con algún conato de violencia a la numerosa
gente congregada junto al obelisco coruñés.
Sin embargo, el acto tuvo sus
incidencias y momentos de cierta tensión, pero los gritos de
¡fascistas! fueron acallados una y otra vez por los más
numerosos de Libertad, Libertad, pues hoy los manifestantes legales
sí se sentían protegidos por las FSE de las posibles
agresiones de los reventadores.
Curiosamente los bizarros galleguistas
de ocasión desplegaron en vez de la gallega ensuciada con la
insignia del diablo de otras veces, una gran bandera comunista con la
hoz y el martillo sin duda para darle mayor credibilidad a sus tesis.
Los convocantes leyeron varios
comunicados , algunos algo más largos de lo que la situación
quizás hubiera aconsejado .
Y haciendo honor a los planteamientos
de verdadero y libre biligüísmo parcialmente en gallego.
En puro gallego del habla popular, con lo que los gritos de
¡fascistas! arreciaron entre el poco respetable grupito de
reventadores, quizás porque acostumbrados al inventado
gallego transgénico, ese producto de laboratorio dirigido a
aumentar artificialmente la productividad presupuestaria del mal
llamado hecho diferencial, ignoran la lengua gallega común, la
que habla cuando quiere la gente y no cuando se la imponen los
déspotas.
De modo que esta vez sí cabe
felicitarse porque el acto cívico coruñés
pudiera desarrollarse sin heridos, lo cual sin duda alegrará a
la gente de bien que desea que La Coruña y Galicia en general,
siga siendo la tradicional tierra amable, hospitalaria y cortés
en la que nadie es forastero.
¡Hasta el próximo viernes!
y enhorabuena a todas las personas de buena voluntad, convocantes,
manifestantes, fuerzas del Orden Público y delegado del
Gobierno, que han hecho posible este acto cívico de defensa de
la libertad y los derechos humanos. Frente a los totalitarios,
revenidos cachorros de Stalin que agitan la bandera roja del
despotismo y la barbarie.
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