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Escrito por Javier Zarzalejos
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Miércoles, 08 de Julio de 2009 10:25 |

Lo que resulta más difícil de
entender es que el riesgo de que la
Ley de Partidos viera frustrados sus efectos no haya
procedido de los obstáculos jurídicos que se han puesto para impedir su
aplicación, sino de la decisión por parte del Gobierno socialista de entrar en
una negociación política con ETA-Batasuna en el mal llamado "proceso de paz"
cuyos lamentables avatares ocuparon la legislatura anterior.
Era inevitable que la Ley de Partidos fuera una de
las víctimas señaladas de ese proceso por tres razones básicas.
La ley, como se ha dicho, adquiría sentido
político -y de Estado- como expresión de la voluntad de derrotar a ETA. Cuando
la estrategia frente a ETA abandona ese compromiso y se centra en promover un "final
negociado", era inevitable que la vigencia de la ley decayera.
. ... En Papeles FAES (enlace al pdf)
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