Inicio

La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

cartel 1980 300x136

Asesinato del General Prim en la calle del TurcoSe cumplen dos años y medio del atentado del 11M y del consiguiente desastre político del 14 M cuyas terribles consecuencias no ya sólo para el sistema político constitucional hasta ahora vigente sino también para la continuidad de la Nación apenas nos atrevemos a valorar. Se sabe muy poco de lo que pasó realmente pero se van sabiendo cosas sobre lo que pasó y sobre las mentiras que nos habían contado. Los beneficiarios políticos de este crimen execrable prefieren enterrar el caso cuanto antes cargando los terribles asesinatos a los moros quinquis de Lavapiés tan oportunamente "suicidados" luego. Y no dudan en tratar de disuadir por unos medios o por otros a los que puedan aportar alguna luz sobre los autores reales de los terribles atentados. DEL ASESINATO DE PRIM AL 11 M Amadeo de Saboya ante el cadáver del general PrimEste terrible y turbio asunto recuerda otro crimen famoso que también sirvió para cambiar todo un régimen político y la propia Historia de España. El magnicidio, el 27 de diciembre de 1870, del entonces presidente del gobierno, el general Juan Prim. Los cambios patrocinados por el presidente asesinado habían modificado la política exterior española y le habían granjeado muchos enemigos fuera y dentro de España. A destacar: la corrupta camarilla de la reina Isabel, los partidarios de la Restauración borbónica en la persona de su hijo Alfonso (Serrano) o de su cuñado, el de Montpensier, (Topete). También los defraudados por la evolución de la Gloriosa, republicanos federales además de sus paradójicos aliados objetivos en el desmantelamiento de España, los reaccionarios carlistas. Como se puede ver, en España la historia se repite.

La Justicia de la época hasta el sobreseimiento del sumario, ordenado siete años después por los alfonsinos ya durante la Restauración, se vio incapaz de llegar a aclarar totalmente los hechos pues el Poder resultante tras el atentado se lo estorbó creando pistas falsas e inutilizando pruebas. Y eso que hubo gentes heroicas que, como el fiscal Vellando, se vieron apartados arbitrariamente del caso por no obedecer las consignas obstruccionistas, se intentó secuestrar a un escribano y varios de los jueces instructores de la causa sufrieron vejaciones, amenazas y coacciones.

En el crimen de la calle del Turco cabe distinguir entre los asesinos materiales reclutados entre los bajos fondos y el hampa y los diferentes intermediarios incluidos servicios policiales y guardaespaldas o secretarios políticos hasta llegar a las cabezas y patrocinadores. Tanto la víctima como algunos de los sospechosos pertenecían a grupos masónicos españoles. Prim rechazó esa tarde la invitación del gran maestre Morayta para la cena de celebración del solsticio en su logia, circunstancia que le hubiera salvado la vida. Paul y Angulo y el heredero de la presidencia del Consejo el general Serrano eran masones, como también Amadeo de Saboya el nuevo rey perjudicado por el asesinato de su gran valedor, quizás único, en España. La afiliación no está documentada en el caso de otro de los poderosos y principales sospechosos: el Duque de Montpensier, yerno de la reina abuela Cristina, cuñado de la destronada Isabel y primer suegro luego de Alfonso XII. El duque era un personaje tenebroso cuyo secretario personal el coronel Solís y Campuzano estuvo implicado en el pago de alguno de los sicarios. Como también Pastor, el jefe de escolta del nuevo presidente del Consejo, Serrano. Para lograr la impunidad de los implicados claramente imbricados con el Poder político beneficiario del atentado, hubo más crímenes, se utilizó mucho dinero e influencias para tapar bocas.

El sumario de dieciocho mil folios fue recuperado noventa años después por el que fuera decano del colegio de abogados de Madrid y paisano de Prim, Antonio Pedrol Rius quien realizó un estudio exhaustivo del asunto, pasadas las presiones políticas que llevaron a su empantanamiento.

Antes habían estudiado el trágico caso el gran Valle Inclán que se inspiró y desarrolló su famosa estética del esperpento contemplando y estudiando con gran aplicación a los Borbones, o también Galdós y Pi y Margall, entre otros. Pero como decía uno de los protagonistas de la Restauración, el muy bien informado Sagasta: ¡si ustedes supiesen...!

 No sabemos exactamente lo que tendrían que haber sabido los contemporáneos de Prim.

Pero los ciudadanos españoles que tratamos de merecer ese nombre vamos a intentar saber lo que en verdad pasó el 11M. Pues, ahora como entonces, la Historia de España podía haber sido muy distinta a lo que fue o a lo que está siendo en estos dos últimos años de desmantelamiento institucional, humillación e ignominia.

Así que, cerrada en falso y con posibles abundantes falsos testimonios la comisión parlamentaria creada ad hoc, con el juez instructor del sumario aburrido e inundado de pistas falsas, medio ciego y recién casado, con los socialistas y sus aliados separatistas usando todas las influencias del poder para estorbar y manipular todo lo posible, a la luz del caso Prim no hay que ser impacientes: si Luis Del Pino, Múgica o los peones negros no lo remedian antes, sólo nos quedan ya ochenta y ocho años para saber algo cierto.
La flauta mágica.

viñeta