Archivo

Artí­culos relacionados

Conferencia-homenaje a Manuel Jardón, el 07/11/06 en La Coruña PDF Imprimir E-mail
Escrito por Coruña Liberal   
Miércoles, 08 de Noviembre de 2006 11:00

Palabras de presentación de la conferencia-homenaje a Manuel Jardón, pronunciada por Ernesto Ladrón de Guevara en el Auditorio de la Fundación Caixa Galicia el 07 de noviembre de 2006.

En el movimiento cívico hay matices y corrientes de opinión, pero, en general, somos todos partidarios de abandonar los usos lingüísticos de la población a la libertad individual, es decir: de desnacionalizar las lenguas, y devolvérselas a las gentes.

Buenas tardes. Soy José Antonio Amado, secretario de Coruña Liberal. Gracias por acudir a nuestra convocatoria. Esta conferencia tiene para mí una significación muy especial, no sólo por la temática, que constituye una preocupación asociativa prioritaria, sino porque, el origen de nuestra asociación puede rastrearse en la anterior conferencia de Ernesto Ladrón de Guevara en La Coruña, el 28 de enero de este año, organizada entonces por AGLI. Allí nos conocimos los dos primeros socios, y aún tardamos unos meses en encontrar el nombre.
Hoy somos algunos más.
Es más que una anécdota. Creo que a Ernesto, que se ha consagrado a denunciar el totalitarismo y las amenazas para la libertad, le alegrará saber que su labor fortalece día a día el movimiento cívico español, pues nos hemos unido a él un grupo de vecinos de La Coruña, como antes lo hicieron Vigueses por la libertad, AGLI, y por España adelante muchos otros de los que hemos querido tomar ejemplo: Basta Ya, Foro de Ermua, la Fundación Para la Libertad y tantos otros.

Nuestro objetivo como asociación es la defensa de la libertad, y pocos dudarán de que tratamos hoy de un tema en que la libertad está amenazada, cuando no directamente vulnerada.
En la cuestión lingüística también se advierte la fatiga cívica y la frustración general:
La generosidad de la transición, otorgando a las lenguas regionales un status que nunca habían tenido, no ha satisfecho a todos, aunque por muy distintos motivos, y desde luego, no ha resuelto la 'cuestión lingüística', sino que, en la perspectiva de buena parte de mi generación, hasta cierto punto, la ha creado, y en cualquier caso, la ha agravado debido a la imposibilidad democrática -ahora en trance de 'superación'- de satisfacer a los constructores o inventores de naciones.
En el movimiento cívico hay matices y corrientes de opinión, pero, en general, somos todos partidarios de abandonar los usos lingüísticos de la población a la libertad individual, es decir: de desnacionalizar las lenguas, y devolvérselas a las gentes.
Cada uno que escoja, dentro de las dos lenguas oficiales -donde estén disponibles, como sucede en Galicia- la que quiera y cuando quiera, y el Estado que se abstenga, no sólo de toda imposición, sino también de todo dispendio.
Nosotros creemos que la 'normalización' lingüística es una aberración conceptual, un inmenso error, en cuya perseverancia gastamos incontables recursos y energías.
Nosotros abogamos por la instauración de una política lingüística consistente en su autonegación.
Como se dijo en su día -antes de que floreciesen organismos estatutarios de administración de La Verdad-: tal como no hay mejor ley de prensa que la que no existe, tampoco hay mejor normalización lingüística que la que no existe.
Nosotros propugnamos en este campo, como en todos aquellos en que la intervención del Estado es superflua, contraproducente y liberticida, su total abstención, condición de la total libertad individual.
Si meditamos un instante sobre ese concepto, 'normalización lingüística' sin darlo como inevitable, como damos el cambio climático, contemplamos el insólito espectáculo de unos representantes electos que deciden de común acuerdo que sus electores no somos normales, y se arrogan la misión trascendente de hacernos normales, o morir, después de la jubilación, a ser posible, en el intento. Porque llevamos veintitrés años y un día de régimen normalizador, y no nos hemos ganado aún el régimen abierto. Si no asumimos la libertad, tendremos esa cadena perpetua para nosotros, nuestros hijos y las generaciones venideras, hasta el día del Juicio Final. Y, naturalmente, 'aínda por enriba' pagamos a nuestros guardianes de la ortodoxia: un tinglado político-burocrático costosísimo, con una nómina actual que, si no es incalculable, es impublicable. Y todo para nada: sólo para hacer sufrir a los normalizandos y dejar permanentemente insatisfechos a los normalizadores.

Dicho lo anterior quisiera tener un breve recuerdo para Manuel Jardón, autor del libro que da título a esta conferencia-homenaje: Cuanto más lo leo más le admiro, y una conversación reciente con una persona amenazada de expediente disciplinario por seguir haciendo su trabajo como lo venía haciendo desde su ingreso en la Administración -en la lengua oficial del Estado- me ha decidido a escoger este párrafo para recordarle:

PERSONAS E IDEAS
En las páginas que siguen voy a hacer una crítica, espero que dura y contundente, de la política llamada de «normalización lingüística» y de la ideología que la impulsa, el nacionalismo colectivista; pero mi crítica no se dirige contra las personas que ponen en práctica esa política y profesan esa ideología.

Tengo amigos, compañeros, parientes y conocidos, a los que aprecio por su bondad, inteligencia y preparación y que, sin embargo, son fervorosos partidarios de la actual política lingüística y de las ideas nacionalistas que la fundamentan.

Ayer decía el periodista Carlos Luis Rodríguez en un excelente artículo en el Correo Gallego:

Hay constancia de que entre los miembros de la Mesa (ese somatén normalizador) no falta gente amable, simpática, risueña y encantadora.

Puede que a título individual me cueste mucho creerlo. –el sentido del humor de Carlos Luis es proverbial-. Pero en representación de la asociación cívica Coruña Liberal, y como socio de AGLI, tengo la responsabilidad de actuar como si así fuese, y de combatir las ideas con argumentos, manteniendo el respeto que merecen las personas, por muy equivocadas que estén.

Y como yo no soy el conferenciante, cedo la palabra a Roberto Rey, presidente de AGLI, para que le presente.

-0-

Repercusión de la conferencia en la prensa:

En el Reportero Digital

En El Ideal Gallego

En Vistazo a la prensa

 
Free template 'Feel Free' by [ Anch ] Gorsk.net Studio. Please, don't remove this hidden copyleft!