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¿Cuál es la posición de los vascofranceses con respecto a los planes del nacionalismo vasco? -El nacionalismo es una opción francamente minoritaria entre los vascofranceses. Lo ha sido siempre, aunque en los últimos años haya experimentado un pequeño incremento. El nacionalismo vasco, en definitiva, es un fenómeno demasiado español. ¿Cuál es la responsabilidad del PNV tras cuarenta años de terrorismo etarra? -Políticamente, el PNV se ha beneficiado de la existencia de ETA. Esto, por sí mismo, no significaría nada si no hubiese hecho todo lo posible, políticamente hablando, insisto, para evitar que ETA desaparezca. Ha dado cobertura a su brazo político, incluso cuando éste ha sido puesto fuera de la ley. En contrapartida, ETA no le ha creado muchos problemas. ¿Qué futuro pronostica para la ETA? ¿Cuál cree que será la evolución? ¿Cree posible una escisión? -No creo que tenga la menor intención de disolverse ni de escindirse. Está en una situación bastante ventajosa para hipotecar todo el llamado " proceso de paz" . De ahí que no necesite siquiera cometer atentados. La entrevista entera en Debate 21
Jon Juaristi, (Bilbao, 1951), poeta y ensayista. Ha enseñado lingüística, historia y teoría literaria en las universidades del País Vasco, Valencia y Nueva York (NYU) y en el Colegio de México. Actualmente es catedrático en la Universidad de Alcalá. Dirigió la Biblioteca Nacional y el Instituto Cervantes. Ha escrito numerosos libros sobre nacionalismo e identidades colectivas.-En su obra autobiográfica " Cambio de Destino" , de reciente publicación, plantea una tesis muy interesante: la ETA fue una creación del nacionalismo vasco como defensa contra la política de diversificación industrial de los " tecnócratas" entre los llamados polos de desarrollo; " el nacionalismo estaba necesitado de una organización revolucionaria y violenta, que consiguiera forzar los pocos cambios necesarios para que nada cambiase" . ¿La sociedad vasca tiene algún tipo de conciencia de que esto sea así o asumió definitivamente la versión del " pueblo oprimido y los héroes románticos que luchan por su liberación" ?
-El problema, a mi modo de ver, no es si la sociedad vasca o una parte de la sociedad vasca asumió esta última versión, sino si la sociedad española o una parte importante de la misma la asumió. Y yo creo que así fue. Buena parte de los españoles siguen creyendo hoy que la ETA de los años sesenta era muy diferente de la que vino después. Yo lo plantearía de otra forma: 1) el franquismo era muy diferente de la democracia; 2) muchos de los etarras de los sesenta, a pesar de no ser exactamente héroes románticos, eran personas muy decentes, como el tiempo ha demostrado; 3) otros, no tanto; 4) lo mismo pasaba en todas las organizaciones antifranquistas de esa época y 5) ETA fue una organización clandestina con vocación terrorista desde su mismo origen.
-" La ciudad que tanto quise y que tan poco echo de menos" es una frase de sus memorias que suena terrible.
¿Qué tiene que ocurrir para que uno deje de añorar algo que ha amado, en este caso la tierra donde nació, creció y se educó?
-Contestar en abstracto a esta cuestión es imposible. Y hacerlo en concreto exige unas trescientas y pico páginas de un libro. Como " Cambio de destino" , por ejemplo.
¿Qué futuro a medio plazo vislumbra para el País Vasco?
-Si las cosas no cambian, el nacionalismo configurará una nueva mayoría amplia, incluyendo a la izquierda tradicionalmente no nacionalista. Los no nacionalistas, como en Cataluña, quedarán reducidos a una minoría residual y, políticamente hablando, no pintarán nada.
¿Cómo se escapa uno de un ambiente nacionalista que todo lo impregna?
-Escapándose, en el sentido espacial o geográfico. También cabe aislarse en una especie de exilio interior, pero, a la larga, resulta demasiado incómodo.
¿Qué diferencias sustanciales hay entre el nacionalismo vasco y catalán?
-Cada vez menos. Las estrategias frentistas de uno y otro parecen convergentes, dicho sea sin ánimo de hacer un chiste.
¿Ayphasoro, Krutwig, Chaho, Villoslada, Arzalluz... hay fuentes de un nacionalismo más moderado, conciliador? ¿Qué propuestas tienen?
-Hubo un nacionalismo diferente, sí, pero muy minoritario, representado por algunas personalidades de la transición. Pienso en figuras como Luis Michelena Elissalt o el propio Ajuriaguerra (Juan) que eran demócratas antes que nacionalistas. Y, bueno, entre los nacionalistas de mi generación, que saben lo que fue el franquismo, se lleva uno algunas sorpresas agradables, pero muy contadas.
¿Con qué complicidades cuenta la banda terrorista ETA en la sociedad vasca?
-Evidentemente, un sector de la sociedad vasca perfectamente cuantificable (cuéntense los votos al PCTV) está con ETA. Pero creo que el factor que más le ha favorecido siempre ha sido el miedo y la cobardía de muchos de los que dicen no apoyarla.
Arzalluz parece un personaje obsesionado con usted. ¿Qué piensa usted del personaje Arzalluz?
-Bueno, lo que pienso de él ya lo puse por escrito en " El bucle melancólico" . En lo sustancial, mi opinión no ha variado.
¿Qué papel juegan Arzalluz y Setién en la actualidad en el nacionalismo vasco. ¿Cuál es la figura emergente?
-Creo que son ya cosa del pasado. En cuanto al presente, yo diría que el nacionalismo se ha vuelto incluso más gregario de lo que era, más hostil a lo individual, y eso se refleja en su liderazgo. Hay muchos nombres, demasiados, muchos indios que quieren ser jefe, pero ninguno de ellos se acerca a lo que Arzallus significó.
¿Cuál es la posición de los vascofranceses con respecto a los planes del nacionalismo vasco?
-El nacionalismo es una opción francamente minoritaria entre los vascofranceses. Lo ha sido siempre, aunque en los últimos años haya experimentado un pequeño incremento. El nacionalismo vasco, en definitiva, es un fenómeno demasiado español.
¿Cuál es la responsabilidad del PNV tras cuarenta años de terrorismo etarra?
-Políticamente, el PNV se ha beneficiado de la existencia de ETA. Esto, por sí mismo, no significaría nada si no hubiese hecho todo lo posible, políticamente hablando, insisto, para evitar que ETA desaparezca. Ha dado cobertura a su brazo político, incluso cuando éste ha sido puesto fuera de la ley. En contrapartida, ETA no le ha creado muchos problemas.
¿Qué futuro pronostica para la ETA? ¿Cuál cree que será la evolución? ¿Cree posible una escisión?
-No creo que tenga la menor intención de disolverse ni de escindirse. Está en una situación bastante ventajosa para hipotecar todo el llamado " proceso de paz" . De ahí que no necesite siquiera cometer atentados.
¿Qué opinión le merecen los pactos entre el PSOE cuando estaba en la oposición y el actual Gobierno con la ETA?
-El PSOE está cautivo de una vieja obsesión. Cree posible merendarse a Batasuna, como lo hizo, en la transición, con la extrema izquierda. Hay que tener en cuenta que esta última operación le salió redonda en toda España, salvo en el País Vasco, donde los restos de la extrema izquierda antifranquista fueron fagocitados por la izquierda abertzale. Los socialistas piensan que la izquierda abertzale es menos abertzale que izquierda, y que con unas cuantas concesiones de su parte (por ejemplo, volverse más nacionalistas) hasta Otegui acabaría pidiendo su ingreso en el PSE. Yo creo que se equivocan, pero, en fin, lo cierto es que, cada vez que han creído que ETA flojeaba, han emprendido la misma operación: intentar ganarse a la izquierda abertzale para su causa. Las elecciones autonómicas de mayo de 2001 significaron, en tal sentido, un punto de no retorno en esta estrategia desquiciada. Como se recordará, se había producido un acercamiento del PSE al PP sobre la base de defensa de la Constitución contra el frente de Estella. Como ETA había roto su tregua trampa y seguía matando, los socialistas confiaban en que el PNV y EA se habrían distanciado de Herri Batasuna. En pura aritmética electoral, los votos del PSE y del PP, unidos, podrían superar los del bloque PNV-EA- IU, es decir, los de los restos del frente de Estella. Pero se equivocaron: el voto de la izquierda abertzale afluyó al PNV y les dio de nuevo la mayoría. Los socialistas decidieron entonces que no había otra forma de vencer al PNV que ganarse a la izquierda abertzale. De ahí toda esta comedia vergonzosa del proceso de paz, que no es más que una tapadera de la maniobra proselitista de los socialistas, de su OPA a Batasuna. Les va a salir mal, como en el 93, y hundirá irremediablemente al PSE. No lo siento por personajes como López o Ares, pero que los socialistas desaparezcan del mapa político vasco será una tragedia nacional sólo comparable, en pequeñito, al desvanecimiento del liberalismo español entre 1931 y 1936, cuando España se quedó sin derecha y sin izquierda liberal y sólo subsistieron los extremismos y los nacionalismos.
Desde sectores de la derecha se apunta a que la ETA pudo estar involucrada en el 11M. ¿Cree usted en la plausibilidad de estas sospechas?
-No. Sinceramente, no lo creo. Como hipótesis, es incluso antieconómica. Yo miraría en otras direcciones, sinceramente.
¿Cómo cree que reaccionaría el PNV a una posible alianza post-electoral entre Batasuna y el PSE? ¿Tiene constancia de alguna estrategia prevista por el PNV para adaptarse a la nueva situación si se diera lugar?
-Es que esa alianza no es posible. El PSE nunca pactará con Batasuna si no se inicia con claridad un proceso de convergencia; es decir, si Batasuna no se convierte en algo parecido a lo que fue en su día Euskadiko Ezkerra. Si tal proceso se iniciara, no lo sé. Existe un precedente pésimo: las presiones sobre los poli-milis tras la convergencia de Euskadiko Ezkerra y el Partido Comunista de Euskadi. Como se recordará, algunos dirigentes poli-milis de entonces sostienen todavía hoy que Arzalluz les pidió que no dejaran las armas. Arzalluz lo ha negado siempre, pero yo no le creo. No sé si el PNV estaría tentado de volver a una fórmula semejante. Pero lo cierto es que Batasuna dista mucho de parecerse, ni de lejos, a la Euskadiko Ezkerra de Mario Onaindía y Juanmari Bandrés.
¿Ve factible la existencia de un estado vasco independiente en menos de una década? ¿Qué consecuencias tendría para sus ciudadanos?
-Vamos poco a poco, pero muy derechos, a una confederación de microestados ibéricos. Veo tan factible, posible y poco evitable la independencia vasca como la catalana en el seno de una España postnacional que sólo servirá para asegurar que se juegue la Liga y que mandemos soldaditos bolivianos al Líbano.
¿Observa empatía de los vascos para con los exiliados, amenazados y el resto de víctimas del terrorismo etarra?
-Bueno, sí. Un amigo me escribe a menudo y otro me suele llamar por teléfono. ¿Cómo podría el PP lograr mayor aceptación en el País Vasco? ¿Observa errores de estrategia?
-Podría hacer lo que Pachi López: volverse nacionalista e intentar convencer al PNV para que entre en el PP. No, ahora en serio. El PP en el vientre de la ballena, como diría Orwell, sólo puede jugar un papel testimonial. Pero es importante. A lo mejor, dentro de un par de generaciones, los vascos se aburren del nacionalismo. Quién sabe.
¿Cómo valora los pactos del Tinell?
-Como el triunfo del modelo de Estella: la consolidación de la alianza de la izquierda y los nacionalismos para ganar la guerra civil con medio siglo de retraso (mental).
¿Ha notado algún indicio de frentepopulismo en España?
-Últimamente he notado algún esperanzador indicio de democracia liberal en Salamanca.
¿Qué papel han jugado los intelectuales y artistas españoles frente a la ETA?
-Salvo una honorable minoría, el resto la admira, aunque en secreto.
¿Cómo analiza la reacción de los españoles ante la negociación del Gobierno con la banda terrorista ETA?
-Creo que la mayoría espera que, si sale bien, el modelo podrá aplicarse también con al-Qaeda. Como todos los europeos, los españoles se han vuelto pacifistas a ultranza. No hacen ascos a cambiar paz por libertades. No deberíamos engañarnos al respecto.
¿Qué balance hace de estos dos años de gobierno socialista? ¿Y de la oposición?
-España fue vencida por el terrorismo islámico entre el 11 y el 14 de marzo de 2004. Los socialistas no han hecho más que administrar esta derrota en provecho de las obsesiones infantiles de sus dirigentes. No recuerdo una época más catastrófica, ni siquiera en el franquismo, porque entonces, al menos, había alguna esperanza de que aquello cambiase.
¿Cree que estamos camino de una polarización entre dos Españas irreconciliables? ¿En tal caso, dicha polarización estaría inducida o sería un fenómeno sociológico?
-Es inducida, lo que no significa que no pueda terminar convirtiéndose en algo verdaderamente preocupante. Ante la Guerra Civil, lo que podía esperarse de los españoles de 2006 no es tanto un generoso olvido como una distancia afectiva a la hora de enjuiciarla, precisamente porque hoy sabemos mucho más que antes cuál fue su verdadera dimensión. Ahora bien, cuando desde el Gobierno se emprende una operación para convertir en Historia Oficial la versión de la izquierda más rencorosa y fanática, no deja de resultar lógico que la derecha, por puro reflejo, se ponga a defender " ideológicamente, por supuesto- el Alcázar de Toledo y nos empantanemos todos en un carnaval siniestro. Plantear la Guerra Civil en los términos maniqueos " de buenos contra malos, pobres contra ricos, pueblo contra minorías privilegiadas- en que lo está haciendo el Gobierno socialista implica ese riesgo y otros peores.
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