Inicio

La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

cartel 1980 300x136

Mientras Eta mata y nuestro bizarro presidente por accidente se esconde bajo la moqueta palaciega o detrás de la pancarta amañada, se establece un pintoresco concurso pasarela de presidentes autonómicos de naciones, nacionalidades, nacionalidades de naciones, naciones de nacionalidades, regiones de naciones, ...
ocena y media

Hace años, cuando era niño, bajaba a comprar churros a una freiduría que había al lado de mi casa, hasta que un buen día a la churrera le tocó la lotería y cerró el puesto.

Eran otros tiempos en los que aún no se habían inventado las ISO 9.000 de calidad ni menos las 14.000 de medio ambiente pero se utilizaban materiales biodegradables porque éramos más pobres: los churros los ensartaban en un junco y los envolvían en papel de estraza para tratar de retener la pringue y que no manchase al cliente.

Ahora los churros a falta de mandato o soporte constitucional en vez de por juncos vienen unidos por ocurrencias bien expuestas al público consumidor.

Mientras Eta mata y nuestro bizarro presidente por accidente se esconde bajo la moqueta palaciega o detrás de la pancarta amañada, se establece un pintoresco concurso pasarela de presidentes autonómicos de naciones, nacionalidades, nacionalidades de naciones, naciones de nacionalidades, regiones de naciones, naciones de regiones, regiones de nacionalidades y nacionalidades de regiones, todos churros de varias harinas, razas, multiculturalismos, lenguas, dialectos y pedigrees. Ninguno anoréxico, precisamente. Batiburrillo abigarrado el de esta churrería al que añadir el accidentado, fantasmagórico, monomaníaco representante sin par de lo que queda de esta España residual, desvertebrada y desmesurada en sus repetidos errores históricos.

En total docena y media. Pero no todos son iguales: hay churros más iguales que otros. Así, los "estadistas" más impertinentes, buscones o abusones, que suelen coincidir casi siempre con los de las absurdamente llamadas comunidades históricas tienen ciertos privilegios de protocolo y consideración. Y es que las demás, incluso Castilla, León o Aragón, pioneras de la Reconquista de España, carecen de historia como el buen lector sabe.

En una especie de obsceno remedo de la opulenta commonwealth, la familia real saudita o solemne reunión de jefes de estado de la UE, en ésta, la más alta ocasión que vieron los siglos, se da la mayor reunión de estadistas por metro cuadrado conocida. Y docena y media de flamantes super coches "super osea" blindados, con los correspondientes a su séquito, mozos de cuadra, guardias moras o autóctonas y demás servidumbre, realizan una ostentosa demostración de insolidaridad, lujo y poderío tribal hasta llegar al sarao, primero dentro de la casa museo del Senado y luego en Palacio: el antiguo símbolo deshabitado del poder central de los Borbones, donde SM, siempre tan previsor y exquisito, ha mandado esconder las cosas de valor por si Montilla y renovar los extintores por si Touriño. Lujo y poderío sí, pero con resultado cero zapatero.

Mientras, el ciudadano común que paga la cuenta de este despilfarro sin rebajas de enero observa con perplejidad y zozobra crecientes que el sistema constitucional parece cada vez en mayor grado a merced de Eta y sus cómplices, y que la clase política se muestra incapaz de luchar unida contra los asesinos, de modo que no se pone de acuerdo ni para manifestarse juntos contra el nacionalismo criminal etarra.

Se constata otra vez que nuestra ombliguista y autista clase política resulta incapaz de arreglar lo previamente despanzurrado, eso sí todo ello por un ojo de la cara.

Pero, como a la churrera de mi infancia, mientras tanto le toca la lotería y puede cerrar el chiringuito y salir corriendo, ¡qué sacrificio no hará el sufrido pueblo ex pañol por el estado de bienestar de... sus más esforzados próceres!