Mientras Eta mata y nuestro bizarro
presidente por accidente se esconde bajo la moqueta palaciega o
detrás de la pancarta amañada, se establece un
pintoresco concurso pasarela de presidentes autonómicos de
naciones, nacionalidades, nacionalidades de naciones, naciones de
nacionalidades, regiones de naciones, ...
ocena y media
Hace años, cuando era niño,
bajaba a comprar churros a una freiduría que había al
lado de mi casa, hasta que un buen día a la churrera le tocó
la lotería y cerró el puesto.
Eran otros tiempos en los que aún
no se habían inventado las ISO 9.000 de calidad ni menos las
14.000 de medio ambiente pero se utilizaban materiales biodegradables
porque éramos más pobres: los churros los ensartaban en
un junco y los envolvían en papel de estraza para tratar de
retener la pringue y que no manchase al cliente.
Ahora los churros a falta de mandato o
soporte constitucional en vez de por juncos vienen unidos por
ocurrencias bien expuestas al público consumidor.
Mientras Eta mata y nuestro bizarro
presidente por accidente se esconde bajo la moqueta palaciega o
detrás de la pancarta amañada, se establece un
pintoresco concurso pasarela de presidentes autonómicos de
naciones, nacionalidades, nacionalidades de naciones, naciones de
nacionalidades, regiones de naciones, naciones de regiones, regiones
de nacionalidades y nacionalidades de regiones, todos churros de
varias harinas, razas, multiculturalismos, lenguas, dialectos y
pedigrees. Ninguno anoréxico, precisamente. Batiburrillo
abigarrado el de esta churrería al que añadir el
accidentado, fantasmagórico, monomaníaco representante
sin par de lo que queda de esta España residual, desvertebrada
y desmesurada en sus repetidos errores históricos.
En total docena y media. Pero no todos
son iguales: hay churros más iguales que otros. Así,
los "estadistas" más impertinentes, buscones o abusones,
que suelen coincidir casi siempre con los de las absurdamente
llamadas comunidades históricas tienen ciertos privilegios de
protocolo y consideración. Y es que las demás, incluso
Castilla, León o Aragón, pioneras de la Reconquista de
España, carecen de historia como el buen lector sabe.
En una especie de obsceno remedo de la
opulenta commonwealth, la familia real saudita o solemne reunión
de jefes de estado de la UE, en ésta, la más alta
ocasión que vieron los siglos, se da la mayor reunión
de estadistas por metro cuadrado conocida. Y docena y media de
flamantes super coches "super osea" blindados, con los
correspondientes a su séquito, mozos de cuadra, guardias moras
o autóctonas y demás servidumbre, realizan una
ostentosa demostración de insolidaridad, lujo y poderío
tribal hasta llegar al sarao, primero dentro de la casa museo del
Senado y luego en Palacio: el antiguo símbolo deshabitado del
poder central de los Borbones, donde SM, siempre tan previsor y
exquisito, ha mandado esconder las cosas de valor por si Montilla y
renovar los extintores por si Touriño. Lujo y poderío
sí, pero con resultado cero zapatero.
Mientras, el ciudadano común
que paga la cuenta de este despilfarro sin rebajas de enero observa
con perplejidad y zozobra crecientes que el sistema constitucional
parece cada vez en mayor grado a merced de Eta y sus cómplices,
y que la clase política se muestra incapaz de luchar unida
contra los asesinos, de modo que no se pone de acuerdo ni para
manifestarse juntos contra el nacionalismo criminal etarra.
Se constata otra vez que nuestra
ombliguista y autista clase política resulta incapaz de
arreglar lo previamente despanzurrado, eso sí todo ello por un
ojo de la cara.
Pero, como a la churrera de mi
infancia, mientras tanto le toca la lotería y puede cerrar el
chiringuito y salir corriendo, ¡qué sacrificio no hará
el sufrido pueblo ex pañol por el estado de bienestar de...
sus más esforzados próceres!
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