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Contra mi costumbre de no ver la tele,
ayer pude contemplar el intento de apedreamiento verbal al señor
Rajoy como si fuera una bíblica adúltera judía
sorprendida in fraganti o una protagonista de la prensa vaginal, más
o menos tomatera.
No sé si Rajoy estuvo "bien"
o "mal" en su epifanía televisiva de ayer, defendiéndose
de la encerrona que le habían preparado, pero lo que sí
puedo decir es que si la centuria que se sentaba en la grada decorada
con la bandera francesa es fielmente representativa del pueblo
español, ¡estamos aviados!
Decían que España era la
reserva espiritual de Europa en los ya lejanos tiempos del ilustre
galleguista general Franco; puede ser, pero lo que sí es
seguro es que la España de ZP es la reserva mundial del odio,
el sectarismo y la ignorancia. Y, según lo que se vio ayer, en
esta reserva de los vicios humanos, los dignos representantes
presentes de la Cataluña tricéfala semirrepublicana se
llevan la palma. Desde el maricón insolente preguntando qué
hay de lo suyo, hasta las barriobajeras de la Barcelona montillesca
como nuevas milicianas vociferando responsabilidades por no haber
apoyado los nuevos estatutos anticonstitucionales perpetrados por los
bizarros héroes del Tinell y el Carmelo y el 3% a toca teja.
Jubile usted a Vidal Cuadras, ponga
usted a Piqué para esto.
Tampoco deslucieron dentro de este coro
griego de pandereta el pintoresco minero asturiano, el legalista
abogado sabiniano de Abando, o la ilustre auxiliar administrativa que
trataba de vengar la afrenta del cafelito de ZP haciéndole
adivinar en esta España de la pepitoria autonómica en
diecisiete tajadas, cuál podría ser el sueldo ganado
por una colega al sacrificar unas magras horas de su valioso tiempo
matutino.
La chusma pedía sangre en el
circo romano y no se recataba en disimularlo, mientras el ilustre
hermano de la eximia presentadora del Gran Hermano ¡tó
pa`l pueblo! se relamía de gusto preparando el pulgar hacia
abajo.
En general, Rajoy, que es un hombre
culto, experto e inteligente, se defendió bien de las
tarascadas y golpes bajos. Pero a mi modesto juicio estuvo asaz
pastueño, cuando no confuso o demasiado galleguista en ciertos
temas, precisamente los que más podrían cabrear a los
separatistas y comandita.
Así, cuando se empeñó
en que los españolitos que vienen al mundo les guarde Dios,
(porque si no les guarda la Providencia divina, los políticos
españoles no lo van a hacer), deben aprender
¡inglés!
Tal que si fuéramos un país más de la
Commonwealth.
Demasiado pasteleo con los separatistas
cuando el problema es otro y es que sin el PP, cuando el pacto del
Tinell, o con el fervoroso concurso del PP aquí en el
finisterre de la decencia, se vulneran los derechos civiles de los
ciudadanos españoles a recibir educación o comunicarse
con la administración en español, que aunque no lo
parezca sigue siendo la lengua constitucional de toda España.
Sobre las irregularidades urbanísticas
bien pudo decir, si trataba de hacer pedagogía, que hay una
estructura derivada del desastre autonómico en cuanto a caos
normativo y drenaje de recursos financieros para sostener a tanto
gobierno y parlamento inútil cuando no perjudicial. Pero que
existe otra típica de los roldanes y filesios de turno. O que,
quizás los ayuntamientos socialistas de Ciempozuelos o Foz
pueden batir plusmarcas.
La perplejidad aumenta con la
contemplación de sus bondadosos intentos de cohonestar las
actuaciones de sus colegas de otros partidos. Todo su discurso sobre
el respeto a las reglas de juego estaría muy bien en la Europa
de tradición democrática, pero con lo que está
cayendo en nuestra Patria, con un gobierno de Su majestad conchabado
con lo mejorcito de cada casa, terroristas incluidos, que se pasa la
constitución y las leyes por donde le apetece, cuando le han
birlado las elecciones con un 11M, un 12M y un 13 M, o cuando lo
están desplumando tahúres sin escrúpulos, suena
más bien a fláccida flojera cuando no a cándida
estulticia hablar del respeto al consenso y las reglas de juego.
Si el actual modelo constitucional está
agotado más vale reconocerlo así y prepararse para
defender mejor los valores y derechos ciudadanos en lo que haya de
venir
Pero esto es lo que hay. La presente
cleptocracia autonómico bananera no da más de sí.
¿O Sí?
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