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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

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Sólo ante el peligroContra mi costumbre de no ver la tele, ayer pude contemplar el intento de apedreamiento verbal al señor Rajoy como si fuera una bíblica adúltera judía sorprendida in fraganti o una protagonista de la prensa vaginal, más o menos tomatera.
No sé si Rajoy estuvo "bien" o "mal" en su epifanía televisiva de ayer, defendiéndose de la encerrona que le habían preparado, pero lo que sí puedo decir es que si la centuria que se sentaba en la grada decorada con la bandera francesa es fielmente representativa del pueblo español, ¡estamos aviados!

 

Decían que España era la reserva espiritual de Europa en los ya lejanos tiempos del ilustre galleguista general Franco; puede ser, pero lo que sí es seguro es que la España de ZP es la reserva mundial del odio, el sectarismo y la ignorancia. Y, según lo que se vio ayer, en esta reserva de los vicios humanos, los dignos representantes presentes de la Cataluña tricéfala semirrepublicana se llevan la palma. Desde el maricón insolente preguntando qué hay de lo suyo, hasta las barriobajeras de la Barcelona montillesca como nuevas milicianas vociferando responsabilidades por no haber apoyado los nuevos estatutos anticonstitucionales perpetrados por los bizarros héroes del Tinell y el Carmelo y el 3% a toca teja.

Jubile usted a Vidal Cuadras, ponga usted a Piqué para esto.

Tampoco deslucieron dentro de este coro griego de pandereta el pintoresco minero asturiano, el legalista abogado sabiniano de Abando, o la ilustre auxiliar administrativa que trataba de vengar la afrenta del cafelito de ZP haciéndole adivinar en esta España de la pepitoria autonómica en diecisiete tajadas, cuál podría ser el sueldo ganado por una colega al sacrificar unas magras horas de su valioso tiempo matutino.

La chusma pedía sangre en el circo romano y no se recataba en disimularlo, mientras el ilustre hermano de la eximia presentadora del Gran Hermano ¡tó pa`l pueblo! se relamía de gusto preparando el pulgar hacia abajo.

En general, Rajoy, que es un hombre culto, experto e inteligente, se defendió bien de las tarascadas y golpes bajos. Pero a mi modesto juicio estuvo asaz pastueño, cuando no confuso o demasiado galleguista en ciertos temas, precisamente los que más podrían cabrear a los separatistas y comandita.

Así, cuando se empeñó en que los españolitos que vienen al mundo les guarde Dios, (porque si no les guarda la Providencia divina, los políticos españoles no lo van a hacer), deben aprender…¡inglés! Tal que si fuéramos un país más de la Commonwealth.

Demasiado pasteleo con los separatistas cuando el problema es otro y es que sin el PP, cuando el pacto del Tinell, o con el fervoroso concurso del PP aquí en el finisterre de la decencia, se vulneran los derechos civiles de los ciudadanos españoles a recibir educación o comunicarse con la administración en español, que aunque no lo parezca sigue siendo la lengua constitucional de toda España.

Sobre las irregularidades urbanísticas bien pudo decir, si trataba de hacer pedagogía, que hay una estructura derivada del desastre autonómico en cuanto a caos normativo y drenaje de recursos financieros para sostener a tanto gobierno y parlamento inútil cuando no perjudicial. Pero que existe otra típica de los roldanes y filesios de turno. O que, quizás los ayuntamientos socialistas de Ciempozuelos o Foz pueden batir plusmarcas.

La perplejidad aumenta con la contemplación de sus bondadosos intentos de cohonestar las actuaciones de sus colegas de otros partidos. Todo su discurso sobre el respeto a las reglas de juego estaría muy bien en la Europa de tradición democrática, pero con lo que está cayendo en nuestra Patria, con un gobierno de Su majestad conchabado con lo mejorcito de cada casa, terroristas incluidos, que se pasa la constitución y las leyes por donde le apetece, cuando le han birlado las elecciones con un 11M, un 12M y un 13 M, o cuando lo están desplumando tahúres sin escrúpulos, suena más bien a fláccida flojera cuando no a cándida estulticia hablar del respeto al consenso y las reglas de juego.

Si el actual modelo constitucional está agotado más vale reconocerlo así y prepararse para defender mejor los valores y derechos ciudadanos en lo que haya de venir

Pero esto es lo que hay. La presente cleptocracia autonómico bananera no da más de sí. ¿O Sí?