EL MUNDO QUE VIENE / ANDRÉ GLUCKSMANN
«Sarkozy ha hecho el diagnóstico correcto para combatir la crisis en la que está Francia desde hace 30 años»
POLÉMICO, ARRIESGADO, SIEMPRE EN PRIMERA FILA. UN FILOSOFO DE ACCION.
ASI ES ANDRÉ GLUCKSMANN. FIGURA DE PRO DE LOS 'NUEVOS FILOSOFOS'.
HOMBRE DE IZQUIERDAS PERO VALEDOR DE SOLZHENISTSYN Y DE LA INTERVENCION
EN IRAK. HA ROTO MOLDES AL DECLARARSE PARTIDARIO DE SARKOZY
IÑAKI GIL
DEDICACION: Intelectual, figura de los 'nuevos filósofos', fundador de la revista 'Le meilleur des mondes' / EDAD: 69 años / FORMACION: Doctor en Filosofía; Raymond Aron dirigió su tesis / AFICIONES: Escribir / CREDO: Los derechos del hombre / SUEÑO: Múltiples y reservados para un psicoanalista, que aún no tiene
André Glucksmann es hijo de una pareja de judíos, activistas comunistas, nacidos en la Austria imperial. Su madre organizó tal bronca que los gendarmes de Vichy la echaron del centro de detención. Así, ella, las hermanas mayores y el pequeño André eludieron la deportación y los campos de concentración. Y él sacó una enseñanza que no abandonaría en toda su vida: «Protestar es eficaz».
Comunista de los 13 a los 18 años, dejó el partido cuando los tanques soviéticos aplastaron la sublevación de Budapest. Después del 68, fue un maoísta efímero. Su amigo Bernard-Henri Lévy -hoy defensor de Ségolène Royal- y él son los más destacados nuevos filósofos; rompedores, iconoclastas y más mediáticos que ningún otro.
Siempre dispuesto a romper una lanza por las víctimas del gulag o del integrismo islámico, crítico feroz del nihilismo y filósofo de combate, recibe en su modesto piso de un barrio modesto de París. Espacioso, demodé, con alguna grieta. Al ver al fotógrafo desaparece para volver con camisa y chaqueta. Hay libros en las paredes y todos los periódicos del día están en la mesa.
PREGUNTA.- ¿Quién va a ganar mañana la Presidencia francesa?
RESPUESTA.- Yo no hago pronósticos. El trabajo de los intelectuales no es hacerlos. Para eso hay empresas de sondeos.
P.- Usted, un hombre de izquierdas, ha dado mucho que hablar tras pronunciarse a favor de Sarkozy. ¿Cuáles son sus razones?
R.- Es una cuestión de convicción. Pienso que Francia no va bien: desde hace 30 años tenemos una de las mayores tasas de paro de Europa y estamos en el escalón más bajo del crecimiento económico. Vamos mal. Hay dos diagnósticos: el de los socialistas representados por Ségolène Royal y el que Sarkozy ha impuesto a la derecha, contra la derecha gubernamental de Chirac y Villepin. El diagnóstico de Royal es: «Esto es el resultado de cinco años de Gobierno de la derecha». Sarkozy dice que es el resultado de 30 años de cohabitación y alternancia entre la derecha y la izquierda; es decir, hace corresponsables a ambas, mientras su rival echa balones afuera. Yo creo que Sarkozy tiene razón.
P.- ¿La jornada de 35 horas semanales -medida faro del Gobierno de izquierdas de Lionel Jospin- fue un error?
R.- Es evidente que aquel fue un momento que marcó la decadencia de la izquierda. Perdió siete puntos en las siguientes elecciones (2002), por lo que Jospin -el héroe de las 35 horas- no pasó ni siquiera a la segunda vuelta electoral. La izquierda, y en particular los socialistas, vieron en las 35 horas la continuación del mito de las vacaciones pagadas y del Frente Popular. Y, sin embargo, entre quienes más votos perdieron fue entre los obreros. Es la prueba de que su diagnóstico era falso. Desde 1975, la izquierda pierde votos en el electorado popular. Al principio, creía que era culpa del Partido Comunista, porque era pro soviético, y luego de Le Pen. Pero hoy, cuando el PC y Le Pen tiene sus peores resultados, la izquierda tampoco está mejor.
P.- ¿Es Sarkozy el verdadero reformador que dice ser?
R.- Creo que ha hecho un buen diagnóstico. Pero yo no entro en política como se entra en religión. Hay puntos con los que estoy de acuerdo y otros con los que no. Yo voto por los cinco próximos años. Y creo que Francia no puede perder otros cinco años después de haber perdido 30.
P.- ¿Usted está de acuerdo con la creación de un Ministerio de la Inmigración y la Identidad Nacional?
R.- Sí. Hay un verdadero problema en toda Europa. Cuando se habla de inmigración se piensa inmediatamente en los musulmanes, inmigrantes del norte de Africa y del Africa negra. Los estudios hechos después de los últimos disturbios muestran que Francia es el país donde los inmigrantes musulmanes están más de acuerdo con la separación entre el Estado y la religión (73%). No tienen problemas para ejercer su culto por la laicidad del Estado -en todo caso, su problema es la escasez de mezquitas-.
P.- Ya, por eso propone Sarkozy que el Estado financie la construcción de templos islámicos...
R.- Desde luego. Es lo adecuado, no que las financien integristas ricos, ni que los musulmanes tengan que ir [a rezar] a sótanos.
P.- ¿Eso no violenta la neutralidad de un Estado laico?
R.- Cuando, en 1905, se separaron la Iglesia y el Estado había miles de iglesias dedicadas al culto. Pero entonces no había musulmanes, que hoy son el segundo colectivo religioso en importancia de Francia. Simplemente, hay que restablecer la igualdad y facilitar a este gran número de personas lugares donde puedan ejercer su culto.
P.- Y, al mismo tiempo, prohibir el velo.
R.- Nunca se ha prohibido el velo en Francia. Se prohibió en las escuelas. Y no en la universidad. De hecho, fue una actualización de una ley de los años 30 que prohibía los uniformes. Para mí eso era suficiente. Pero mientras haya en el mundo mujeres lapidadas por no querer llevarlo, el velo no es un signo religioso sino político. Una estudiante de un liceo de Argel fue degollada por negarse a cubrirse con el velo. Así que en los 90, con François Bayrou como ministro [de Educación], pedí, junto a amigas feministas y periodistas argelinos condenados a muerte por el FIS argelino, que se prohibiera el velo en las escuelas. Entonces Bayrou estaba de acuerdo, ahora lo está menos. Se hizo quizá de una manera no muy franca, hablando de «signos ostensibles». La izquierda y los conservadores anglosajones se escandalizaron, pero este año [sólo] 44 chicas han ido a escuelas coránicas porque querían llevar el velo. Así que no hay problema con el velo. Y es un buen ejemplo de que la gran mayoría de los musulmanes franceses aceptan la laicidad.
La integración está al alcance de la mano. Por otra parte, la identidad nacional no es una cuestión étnica. Y eso lo ha dicho siempre Sarkozy. La identidad nacional es una conciencia abierta que se ha enriquecido con los flujos de inmigración durante toda la Historia de Francia. Así que establecer un Ministerio de la Inmigración Y -mayúscula enfática- de la Identidad Nacional no es para nada establecer un ministerio de la Identidad Nacional CONTRA -idem- la Inmigración. En esta campaña maniquea le reprochan a Sarkozy que retoma ideas de Le Pen. Pero éste representa la inmigración contra la identidad nacional, y Sarkozy, la imigración y la identidad nacional. Son dos cosas completamente diferentes.
P.- Así que usted es de los que creen que Sarkoy ha hecho bien trabajándose el voto lepenista para integrarlo en el sistema.
R.- Desde luego. Reduce la excepción infecta de Francia. No diré que no hay opiniones y electores racistas en Francia, pero también los hay en Alemania. Allí están en el interior del partido conservador y, en consecuencia, más civilizados que cuando están aislados en una fracción extremadamente agresiva. Sí, Sarkozy ha hecho un buen trabajo. Y hay que decir que no hay racismo solamente en la derecha. Lo hay también en la izquierda.
P.- Pues se ha tachado a Sarkozy de reaccionario y de neocon con pasaporte francés.
R.- Eso forma parte del maniqueísmo de la campaña.
P.- Dice usted que Sarkozy consiguió imponerse contra su campo.
R.- Hubo una batalla de ideas en la derecha, extremadamente violenta. Villepin y Chirac no veían mal que Sarkozy fuera acusado injustamente de tráfico de divisas en el caso Clearstream...
P.- También Royal consiguió ser nominada candidata contra el aparato socialista. ¿Cree que ha tenido tiempo suficiente para renovar el PS?
R.- Si no ha tenido tiempo, es culpa suya, porque circula por el mundo político desde los 80. No ha habido batalla de ideas, sólo batalla de imagen. Ella era un elemento neutro, nuevo y mujer, en oposición a los elefantes del partido. Lo que prueba que ha encarnado un verdadero deseo de cambio en la izquierda. No ha convertido en ideas ese deseo. Le reprocho que haya reunido ideas existentes sin explicar qué suponen en un nuevo concepto. Lo que propone es diferir a mañana todos los problemas. ¿Una moratoria sobre la energía nuclear? Esto es, no hagamos nada y ya veremos más adelante. ¿Una moratoria sobre los productos modificados genéticamente? Se verá después, y así con todo.
P.- Por lo menos ha hecho suya la preocupación por la seguridad y ha hecho asumir a la izquierda símbolos como el himno nacional y la bandera, presentes en sus mítines.
R.- Eso no son conceptos, sino agitación.
P.- Ella se presenta como la candidata del apaciguamiento frente al riesgo de ruptura social que supondría Sarkozy.
R.- Ségolène Royal ha hecho en la segunda vuelta una campaña de diabolización. Era la hora de debatir sobre programas, pero, como su programa es todo y nada a la vez, se ha convertido en un rechazo al otro candidato, como si fuera un referéndum. La papeleta de Royal es la papeleta del no a Sarkozy. ¿Qué puede unir al trotskista Besancenot y al centrista Bayrou? Sólo la lucha contrael diablo. «Sarkozy es racista, eugenista, policiaco».
P.- Bueno, él ha dado pie a ello. ¿Sus afirmaciones sobre el componente hereditario en los suicidios no estaban fuera de lugar?
R.- Yo he leído lo que dijo. Sarkozy dijo dos cosas contradictorias: por un lado que el hombre es libre y que elige; y, por otra, que hay predisposiciones genéticas. Las dos son ciertas, evidentemente. Pero en lugar de trabajar esa contradicción como se hace en el examen de bachiller, [el interlocutor de Sarkozy, el filósofo Michel] Onfray colocó al candidato de parte del eugenismo. Podía haber dicho: «Yo estoy por el valor de lo adquirido y usted por el de lo innato...». Los que estaban por lo innato en los años 30 resbalaron hacia el eugenismo, como los nazis o los socialistas suecos. Los que estaban por lo adquirido derraparon en el estalinismo y enviaron al gulag a los que hablaban de las leyes de Mendel, es decir, de la existencia del gen. Hay una voluntad de arrinconar a Sarkozy en un debate anacrónico. Los científicos serios dicen que hay genes y predisposiciones genéticas, pero esta discusión no debe tener lugar en una campaña presidencial. El presidente de Francia no decide quién va dirigir la Academia de Ciencias. Todo esto forma parte de la diabolización de Sarkozy, aunque él ha sido un ingenuo, no debería haber entrado en un debate como éste.
P.- A propósito de diabolizaciones, el domingo pasado miles de personas se manifestaron en Estambul contra la elección de un presidente islamista en Turquía. Sin embargo, los islamistas moderados ganaron unas elecciones democráticas y su Gobierno no se ha salido de la Constitución. ¿No estamos diabolizando en Occidente todo lo musulmán?
R.- Al contrario. Esas manifestaciones son un apoyo a la moderación. Si los islamistas son más o menos moderados en Turquía es porque temen dos cosas. Por un lado, a la mayoría de la población que no es islamista, ya que ganaron las elecciones con un 33%. Y, en segundo lugar, temen al Ejército. Los islamistas llevan a cabo una política moderada porque hay un equilibrio del terror entre ambos campos. No porque sean amables, ni moderados por naturaleza, sino porque sufren esa presión de la población que no les ama y de un Ejército laico. La laicidad de Turquía es una historia antigua que data del siglo XVI, no de Atatürk. Ya entonces, el Ejército no se sometía a la autoridad del califa. La moderación de los islamistas es una consecuencia de la Historia turca, no de la buena voluntad de los actuales gobernantes.
P.- ¿Tiene Turquía derecho a pertenecer a la Unión Europea?
R.- Eso se verá más adelante, hay unas condiciones ya establecidas. Yo soy menos radical que Sarkozy en la exclusión de Turquía. Sobre todo, el argumento de la geografía es, en mi opinión, completamente nulo. La mitad de la filosofía ha nacido en territorios que hoy son parte de Turquía. No podemos suprimir a Heráclito. Ése no es el problema, sino la existencia de un régimen que no satisface los criterios para entrar en Europa. Pero es que, además, hay otros países que merecerían también entrar en la UE, como Ucrania. Se trata en ambos casos de países muy grandes, y la capacidad de absorción de Europa obliga a reformar primero las instituciones. Y en eso también tiene ventaja Sarkozy sobre Ségolène. Sarkozy quiere un minitratado rápido e institucional que permita relanzar la dinámica europea y que sea trabajado por la Asamblea y no por referéndum.
P.- ¿No es más democrático aprobar el nuevo texto mediante un referéndum como propone Royal?
R.- Si usted cree que era más democrático hacer aprobar por toda la población un tratado ilegible y que nadie leyó... El trabajo de los diputados es estudiar los tratados, que siempre son complicados, porque son el resultado de negociaciones y sobreentendidos. Ségolène toma aquí un mal camino, el de volver a comenzar una comedia de referéndum en el que la gente votó no por razones varias.
P.- ¿Qué ha sido de todos los votantes que dijeron no en el anterior referéndum, porque los tres candidatos más votados de la primera vuelta eran partidarios del sí?
R.- El problema del no permanece. En esta segunda vuelta Ségolène está haciendo una campaña del no. Vuelve a no haber plan B. Ségolène dice «No a Sarkozy» y ya veremos luego cómo se entienden trotskistas y católicos de centro. Los nonistas están en el campo de Ségolène.
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LA CUESTION
- Sarkozy se ha alineado con la posición de Chirac sobre Irak. Usted estaba entonces a favor de la intervención militar...
- Entonces y ahora. Los estadounidenses no cometieron un error al intervenir, sino al intervenir mal. Hicieron muy bien en derribar a Sadam Husein, pero no previeron nada para después. Pecaron de optimismo. Pensaban que bastaba con echar a Sadam para borrar 30 años de dictadura. Subestimaron el peso del totalitarismo. ¿Fue sólo una invención de las armas de destrucción masiva? Yo lo que sé es que justificaba y continúo justificando la intervención porque Sadam era un dictador abominable y su pueblo no era capaz de salir de la dictadura si no se libraba de él. Existe el derecho a liberar a un pueblo cuando éste no puede hacerlo por sí mismo. Yo estoy a favor del desembarco de los americanos en Europa en 1944, al que debo mi vida. Sigo fiel a esa idea, fundadora de la ONU, que es el derecho a intervenir contra el totalitarismo más allá de las fronteras
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«La izquierda gala carece del sentido de la realidad»
En un gran mitin, Sarkozy dijo que había que «pasar la página» del Mayo del 68 al que achacó desde la falta de disciplina en las escuelas hasta del culto al dinero. Usted que lo vivió, ¿está de acuerdo?
- Esa página está pasada desde hace casi 40 años. No estoy de acuerdo con la interpretación de Sarkozy. Mayo del 68 me trae excelentes recuerdos. Por ejemplo, el efecto liberador en la sociedad francesa, en concreto en las mujeres. Yo hago un balance mayormente positivo aunque hay aspectos negativos en lo que vino después.
¿A qué aspectos negativos se refiere?
- Al nihilismo. Entre los que participaron en Mayo del 68 hubo quien se convirtió en partidario de Mitterrand, quien se hizo terrorista, y quien se dedicó a los negocios. Tras un acontecimiento así, la generación se desune en los dos meses siguientes. En Mayo del 68 hubo un elemento muy importante, su antitotalitarismo. Eso Sarkozy no lo vio porque tenía 13 años. Decíamos «los crápulas se alían» para señalar al partido mayoritario de la izquierda, el PC. Eso explica que hubiera menos derivas terroristas en Francia que en Alemania, Italia o Japón. Ya estábamos advertidos del totalitarismo soviético. Eso nos permitió apoyar a Solzhenistsyn -y yo jugué un papel en esto- y a los disidentes. Apoyamos los derechos humanos y no el terrorismo.
¿Solzhenistsyn es uno de los hombres más importantes de su vida?
- Sí, desde luego. Bueno con Aristóteles, Platón... Sarkozy no fue un testigo, pero tiene una cualidad muy Mayo del 68, llamar a las cosas por su nombre, decir que hay una crisis en Francia, que implica que en las barriadas los padres no trabajen desde hace 30 años... esto va terriblemente mal. Designar lo que no va bien es una capacidad del 68. Él es el mejor heredero del mayo del 68. En cambio, cuando Dany Cohn-Bendit moviliza todos los aparatos [políticos] contra Sarkozy explicando que es el peor policía adopta la posición que tenía entonces Mitterrand, esto es, la unión entre socialistas y comunistas sin plantear nunca la batalla de las ideas. Las cosas han dado la vuelta. Sarkozy es hoy el Cohn-Bendit de entonces. Y Cohn-Bendit, el Mitterrand y el Rocard del momento.
Royal se proclama heredera del 68...
- Ségolène carece del sentido de contradicción. Hoy está a favor del Mayo del 68 con afirmaciones justas sobre la emancipación de la mujer. Pero antes había dicho lo contrario.
¿La izquierda francesa es aún prisionera del mito del 68?
- La izquierda francesa carece del sentido de la realidad. Cultiva los mitos para ocultar su propia incapacidad de abordar los problemas.
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