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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

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1980

 

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el tranvía más inútil del mundo... El próximo domingo se vota. Ojalá que, pese a las apariencias, se produzca una deseable reacción de modo que los votos entregados a las urnas en toda España no resulten un sudario para la Libertad. ...

 

Vienen otra vez las elecciones locales y autonómicas en toda España menos en las regiones con privilegios, Galicia entre ellas. Dentro de una situación de normalidad democrática lo que legalmente se dirimiría ahora sería únicamente la representación política del ciudadano en municipios y regiones, en su caso. Y desde ese punto de vista, sobre todo a nivel local, las características personales de los candidatos pueden ser más importantes que las de los partidos o formaciones por las que se presenten, de modo que cada cual puede tener su opinión sobre quién puede ser mejor (o menos malo) para representarle en estos ámbitos.

Pero la situación política española desde el fatídico 11M dista mucho de ser normal.

ZP era entonces el candidato preferido de los terroristas sean quienes fueren, y lamentablemente los hechos han confirmado lo atinado de su apuesta macabra. (El hecho de que millones de ciudadanos prefiriesen al mismo candidato por razones distintas no cambia esa apreciación)

Y el resultado de las presentes elecciones, se quiera o no, va ser interpretado en clave nacional de toda España, y si es favorable al gobierno, no cabe la más mínima duda, conociendo al personaje y los medios que le jalean, que ZP va a considerarlo un apoyo a su política de desmantelamiento del sistema constitucional y de la propia Nación española. Hay que "intentarlo"...y lo va a seguir "intentando" con mayor denuedo si se cree respaldado.

Es por eso que el demócrata o ciudadano de bien que no quiera ser cómplice del zapaterismo se encuentra en la obligación moral de dar un fulminante voto de castigo al PSOE para evitar que pueda blanquear tanta felonía. En el PSOE aún hay gente excelente, seguro que sí, aunque la verdad es que de momento no parecen demostrarlo intentando poner fin a esta etapa de impostura, rebelándose desde dentro.

Mientras no exista la posibilidad de listas abiertas, votar ahora al PSOE significa en la práctica dar por buena la demagogia, la mentira, la prepotencia, la corrupción, el uso sectario de las instituciones constitucionales, la traición a España y a la memoria de las víctimas del terrorismo nacionalista. Es blanquear las hazañas que vienen perpetrando muchos de sus actuales dirigentes. Se quiera o no, en la práctica, también significa votar colateralmente a Otegui, De Juana y demás derivados de ETA Batasuna con los que están asociados en el mal llamado proceso de paz y con los que no es de descartar busquen una coalición para lograr nuevos puntos de poder en el País vasco y Navarra.

Significa jalear la burla y ninguneo a las víctimas del terrorismo, o desoír el grito radical de angustia, desolación y protesta de la valiente madre de los Pagaza, una familia de socialistas tradicionales. Representa dar por buenas las injusticias de Cándido, o los exabruptos de Bermejo o del eximio perito en corrutos. Apoyar la persecución o ninguneo del disidente. La mohatra organizada con los medios de comunicación. Y la corrupción y ajustes de cuentas promovidas desde la oficina de Moncloa, el intento de expoliar a los accionistas de ENDESA, el compadreo suicida con el sultán de Marruecos, Castro, Chávez o Morales o los fundamentalistas atómicos de Irán.

O invitar al tal Arenillas, (subjefe de Monipodio, colega del ilustre huele braguetas Sebastián, y ministro consorte de la cosa educativa), a copas a 300 euros cada una, la mitad del sueldo mensual o el importe de la pensión de alguno de sus representados inasequibles, por cierto, a la razón y la evidencia de tanta impostura.

O cohonestar el uso del poder para investigar la "vida de los otros" y generar dossier para chantajear a los adversarios o resistentes, volviendo a la funesta etapa del súper-espía Serra, el prócer catalán aventajado imitador de tanto déspota como ha entenebrecido el siglo XIX.

 En el caso de La Coruña parece que sólo hay dos opciones de voto que puedan considerarse razonables para un liberal: Votar a Carlos Negreira o en blanco.

En positivo, porque se requiere enterrar ya el agotado ciclo vazquista. Y para ello sólo hay una opción posible: el PP, pese a sus errores pasados y muy mejorable compromiso histórico con la ciudad. Y Carlos Negreira es una persona bienintencionada y con experiencia de gestión, y está acompañado por un equipo de gente valiosa y sin que se les conozcan escándalos. Algo que debería darse por supuesto pero que ya es todo un hito en los tiempos que corren.

En negativo, porque el partido de Losada quiere renovar la mayoría absoluta tras la marcha de Vázquez y está intentando "anestesiar" a cierta opinión pública indicando cínicamente que ellos son el "mal menor" si se quiere evitar que gobierne el partido de la estrella invertida en la ciudad de La Coruña, señera tantas veces de las libertades en Galicia. ¡Vótame! que si no peligra mi alma (y tu bolsillo) pues no me va a quedar más remedio que sacrificarme, yéndome a una más que segura perdición junto con las malas compañías con las que voy a tener que compartir el tesoro. Mi tesoro. Y todo esto cuando el PSOE gobierna, es un decir, la Xunta bicéfala repartiéndose escandalosamente las consellerías con los separatistas y actuando como señores en sus feudos, y en un remedo del "cuius regio, eius religio", es decir: cada mochuelo partidario a su olivo conselleríl. O para pasmo y espanto de propios y extraños (todo sea por atraer y conservar inversiones) y que no se molesten sus socios y convecinos de San Caetano, deja hacer a los vándalos que han convertido la semana pasada a Vigo en una ciudad del Oeste sin ley ni sheriff.

Y para colmo, cuando se acaba de negar al pacto que le proponía Rajoy para respetar los derechos a la alcaldía de la lista más votada en cada municipio lo que imposibilitaría el chantaje nacionalista.

Una singularidad de esta campaña es la presencia del misterioso partido de Marcos, un filatélico de pro, que según se estima ha podido dedicar cerca de un millón de euros a financiar su candidatura. Más que un partido nuevo al estilo del catalán Ciudadanos o el que parece pueda formarse en el País vasco con los socialistas críticos de ZP, se cree que podríamos estar en este caso ante una segunda marca del PSOE para el supuesto de que el sucesor de Vázquez no obtenga la codiciada mayoría absoluta. Un hipotético escaño que podría llegar a valer su peso en oro a la hora de controlar el tesoro recalificatorio que se avecina con las operaciones ligadas a la construcción del puerto exterior.

El voto en blanco es un voto moralmente muy respetable. Pero no parece lo más adecuado en las actuales condiciones, salvo que ya se haya perdido toda esperanza.

Es preciso hacer una llamada a los orígenes, a la Politeia, a esa ciudad digna de tal nombre, consciente de su ciudadanía que no puede olvidar que la demagogia es la antesala de la tiranía.

El próximo domingo se vota. Ojalá que, pese a las apariencias, se produzca una deseable reacción de modo que los votos entregados a las urnas en toda España no resulten un sudario para la Libertad.