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Ahora todos somos expertos
en inhibidores de frecuencias. En La
Coruña, junto a la Delegación del Gobierno en Galicia es
relativamente frecuente que no funcionen bien los mandos de puertas de garajes,
teléfonos móviles o ciertos dispositivos electrónicos. También ahora podemos
presumir de saber distinguir un carro de todo a cien de un último modelo de
marca de elite. ...
Y es que tras proclamar la "alianza de
civilizaciones" con los fundamentalistas islamistas, de modo parecido a los
famosos "detente bala" de los requetés de fabricación artesanal usados durante
la guerra civil española, nuestro ZP cree que puede mandar al Líbano chatarra
bélica de segunda. Los "detente bombas" los necesitan los de la oficina
económica contra Endesa, nuestros bizarros ministros y ministras de cuota, los
sublimes presidentes y ministrillos de la diarrea presupuestaria autonómica,
dirigentes y dirigentas del socialismo mandante, que en todo hay preferencias.
También cabe distraer recursos de espionaje para perseguir a peligrosísimos
empresarios, levantar actas oficiales del proceso o enredar con grupos
islámicos caseros de quita y ponme ese explosivo.
Es evidencia de razón que lamentablemente
España está a niveles de indigencia también en lo que se refiere a la defensa
nacional. Más que una verdadera transformación conforme a sus nuevos cometidos
y necesidades estratégicas, el dúo socialista González / Serra desmanteló el
Ejército "solo o con la ayuda de otros". Tampoco mejoró la cosa con el PP. Primero
con Serra el chico, impuesto a Aznar por cierto poder fáctico y luego con un
experto en Shakespeare, pues se "externalizaban" aspectos básicos como las
subcontratas de transporte con mañas más propias de empresarios de pocos
escrúpulos. O la misma tropa. Un error grave de importantes consecuencias para
la juventud, botellón y record de consumo de cocaínas incluido. Porque una cosa
es que el servicio militar obligatorio (que en el momento de su implantación fue considerado una medida
socialmente progresista) precisara importantes reformas y otra muy diferente es
que se eliminara.
En su momento Aznar tuvo que recurrir a forzar
la amistad de EEUU cuando Europa y el cínico Chirac nos dejaron tirados cuando
la provocación del no menos corrupto sultán moro, el íntimo pariente de D. Juan
Carlos I, invadiendo Perejil. De ahí
derivan muchos de nuestros actuales problemas. La indigencia defensiva en la
que estamos frente a los nuestros enemigos tradicionales y los criminales de
todo el mundo. Del "quiero y no puedo" de algunos y del presente imperio de la
demagogia con telediarios y sonrisas de otros.
La bochornosa retirada de nuestro simbólico
destacamento en Irak, es otra de las causas inmediatas del actual despropósito.
Los intentos de ZP y su banda para congraciarse con EEUU nos han llevado a
enviar más soldados a zonas de alto riesgo al parecer con lo puesto y poco más.
Como los patos de tiro en las barracas
de feria.
Si Afganistán es un lugar terrorífico tradicional
nido de bandoleros y criadores de opio que quizás lo único bueno que ha dado a
la Humanidad ha sido el poeta Rumi, figura señera de la mística musulmán y
fundador de la orden de los derviches giróvagos, el Líbano es otro lugar de
fanatismo endémico donde otrora se sacrificaban los primogénitos al dios Moloch
y ahora se sigue matando inocentes con otro pretexto religioso o político pero
con no menor barbarie y fanatismo.
Algunas actuaciones polémicas del pasado pretendían
defender los intereses de España por aquello de que "quien a buen árbol se arrima
buena sombra le cobija", y nosotros carecíamos
de árboles protectores en la insolidaria Europa deforestada de Chirac y
Schröeder. Pero la actual aventura del Líbano quizás se explica mejor por los
prejuicios ideológicos anti-occidentales y, en consecuencia, anti-israelíes de
ZP y su lamentable ministro Moratinos.
El afán de nuestro risueño pacifista por
defender a los agresores de la respuesta de los agredidos, y de fastidiar de
paso a Israel y a EEUU apoyando a los terroristas libaneses y palestinos, se
encuentra en el origen de nuestra presencia en el avispero del Líbano y en la
zona más desprotegida y de peor retirada, la que no han querido los demás
países pese a disponer de mejores medios bélicos.
Pero es preciso reflexionar sobre si se
puede seguir poniendo en peligro nuestras tropas enviándolas a zonas bélicas
como de tapadillo y sin medios adecuados. Si España debe tener un ejército
acorde con su nivel como potencia mundial o debe conformarse con estar a merced
de cualquier aventura despótica del Islam sin mejor defensa, ahora que nos
hemos enfrentado a los EEUU, que el recurso por parte de nuestros máximos
dirigentes al bochornoso homenaje ditirambo alabancioso a corruptos déspotas.
Para colmo, en este imperio de la demagogia,
la doblez y la indigencia moral, hay que considerar algunos otros aspectos
formales. Si lo más importante es la pérdida de vidas humanas, más doloroso aún
cuando se trata de jóvenes y de casos probablemente evitables, no es de recibo
que el ministro para la Defensa vaya a visitar a nuestras tropas como si fuere
de excursión campestre. Esto de ir como
los descamisados más que progre es propio del peronismo trasnochado y resulta
un insulto a sus subordinados y sus familias. Una de las primeras cosas que
aprende un militar es que su atuendo debe estar siempre cuidado, adecuado a la
ocasión, y en perfecto estado de revista pues, aunque no lo parezca, en estas
cosas se conoce el grado de disciplina, respeto a los demás y autoestima.
Alonso debe dimitir o cesar a los
responsables profesionales de este asunto, si es que existen.
Pero no lo hará. Tienen inhibidores de la
vergüenza.
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