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... Esta España desmesurada y absurda, usualmente
incapaz de reaccionar ante los más graves problemas que la aquejan, se moviliza
en cambio por cuestiones relativamente menores salvo, claro está, para
familiares y amigos íntimos. ...
Mientras en cierto pueblo levantino, despreciando
necesidades y hambrunas ajenas, se liaban a tomatazo limpio para mantener una
estúpida tradición no corregida por la razón, en Sevilla se ha montado un duelo
asaz desmesurado por la, ciertamente, lamentable muerte de un deportista joven.
Y sin plañideras de pago, aunque oportunamente jaleados por la Prensa y RTV del
Movimiento que es casi toda.
No hace falta ser
estoico para sorprenderse por tanta desmesura. Aunque como bien saben los
déspotas, los Gobbels o ZP de turno, la muchedumbre, la turba, resultan
fácilmente manejables cuando se mueven en masa y la emoción no es controlada
por la razón.
Esta España
desmesurada y absurda, usualmente incapaz de reaccionar ante los más graves
problemas que la aquejan, se moviliza en cambio por cuestiones relativamente
menores salvo, claro está, para familiares y amigos íntimos.
Algo va mal en la situación psicológica de la gente cuando
se monta la que se ha montado en Sevilla por esta muerte. Aunque mañana será
otro espectáculo más o menos llamativo o macabro el que relegara al limbo del
olvido la jeremiada de hoy.
En vano aspiran a ser libres los pueblos que no empiezan por
vencer el tumulto de pasiones que perturban nuestra vida.
La España de ZP, como en otras épocas que creíamos ya
arrumbadas, se convierte en atracción exótica para buscadores de emociones
fuertes, desbordadas o insólitas.
Entre tomatinas, pateras, accidentes, atentados y
declaraciones políticas, los jaques y manolas, delincuentes impunes con o sin
papeles, terroristas, fiscales generales del Estado, concejales de urbanismo,
ministros, jueces mediáticos, y demás personajes ejemplares, brindan
espectáculo al quizás poco respetable público, que no pueblo soberano, que paga
tanta función subvencionada.
Qué razón tenía el pobre y lúcido Cadalso cuando nos decía:
"pide a Dios te dé un hijo tonto; verás qué vejez tan descansada y
honorífica nos da. Heredará a todos sus tíos y abuelos, y tendrá una robusta
salud. Hará una boda ventajosa y una fortuna brillante. Será reverenciado en el
pueblo y favorecido por los poderosos; y moriremos llenos de conveniencias.
Pero si el hijo saliese con talento ¡cuánta pesadumbre ha de prepararnos!.....
cuando veo que Miguel de Cervantes ha sido tan desconocido después de muerto
como fue infeliz mientras vivía
que este ingenio, autor de una de las pocas
obras originales que hay en el mundo, pasó su vida parte en el hospital, parte
en la cárcel, y parte en las filas de una compañía como soldado raso, digo que
Nuño tiene razón en no querer que sus hijos aprendan a leer."
Probablemente es cierto que el verano no invita demasiado a la
filantropía al poder contemplar a la humanidad en sus nudas vergüenzas playeras
sin el disfraz de vestimenta y barniz social que las disimulan. Pero por mucho
que el observador intente acostumbrarse, y ya debería estar curado de espanto,
la España embrutecida actual produce asombro y luego... miedo. El temor que
puede inspirar la contemplación de la pura Naturaleza desbordada donde la
Cultura no llega... ni con educación para la ciudadanía.
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