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SOSTIENE mi amigo Fernando Savater que la intervención en Irak no fue
la ocasión más afortunada que pudo encontrar el PP para discrepar con
el Vaticano, y a mí, qué le vamos a hacer, sigue pareciéndome que no
fue la más feliz que pudo encontrar Fernando para coincidir por una vez
con Juan Pablo II (y, de paso, con Rodríguez Zapatero).
Aclaro que, en lo referente a tal coincidencia, jamás
tuve dudas acerca de la nobleza de principios de Savater, la grandeza
humana del Papa o el estúpido oportunismo de Rodríguez. Genios, santos,
cretinos y miserables pueden equivocarse conjuntamente (o acertar) en
materia de política o de su continuación por otros medios.
Savater sostiene lo que sostiene porque cree que cuatro
años de guerra interminable avalan su pacifismo de entonces y condenan
retrospectivamente el intervencionismo de Aznar, y yo creo que ni lo
uno ni lo otro. Si Bush y sus aliados se hubiesen limitado a amagar, la
situación hoy en Irak no sería mucho mejor. Para empezar, no quedaría
un kurdo vivo. Conviene recordar que los kurdos se habían echado al
monte antes de que el primer soldado americano pisase territorio
iraquí. La inhibición de los aliados habría implicado, de entrada, la
consumación de un genocidio que Sadam Hussein había puesto en marcha
después de la Guerra del Golfo. Especular con una más que posible
represión sangrienta de la oposición chiíta quizá sería incurrir en ese
género literario conocido por historia virtual, pero el destino de los
kurdos no era asunto de especulación. Su insurrección se había
producido a la desesperada, cuando la ofensiva americana y británica no
constituía aún una certeza. Si acaso, una promesa, y los kurdos tenían
motivos sobrados para no fiarse de ese tipo de promesas.
Pero, por supuesto, no voy a agarrarme a los kurdos como
coartada humanitaria para justificar una intervención irreprochable.
¿Alguien puede pensar, desde el presente, que sin los ejércitos aliados
en Afganistán e Irak la región sería hoy una balsa de aceite? ¿Que los
islamofascistas habrían respetado el fascismo laico de Sadam Hussein?
Tanto como respetaron a la autoridad palestina. Los atentados del 11 de
septiembre de 2001 fueron su declaración de guerra al mundo: a las
democracias liberales, pero también a los regímenes nacionalistas y a
las oligarquías feudales de los países islámicos. ¿A todos? Bueno, la
Siria nacionalista (y oligárquica) de Asad se ha librado de la quema
como se libran los estados títeres: desestabilizando el Líbano,
hostigando a Israel a través de milicias subalternas y convirtiéndose
en el corredor de las fuerzas de refresco para el terrorismo islamista
en Irak, pero es una fruta podrida y caerá y, más temprano que tarde,
se convertirá en otra Gaza, pese a su cacareada pluralidad religiosa.
Nunca olvidaré el discurso antisemita y los cantos de alabanza a Bin
Laden con que me dio la bienvenida a su país (en la embajada española
de Damasco y cuando aún no habían transcurrido cien días desde el 11-S)
un notorio intelectual del régimen, nacionalista y, por cierto,
cristiano. Un tipo siniestro muy representativo, en cualquier caso, del
Baaz sirio tan caro a Moratinos.
Mientras el Ministro español de Asuntos Exteriores
fungía de recadero de Asad para asestar a Israel, ONU mediante, otra
puñalada trapera (la fuerza de la costumbre), alguien, en alguna
oficina del ministerio que tan atinada y brillantemente dirige, se
entretenía en filtrar a la prensa adicta el acta de una conversación de
febrero de 2003 entre Aznar y Bush. Una vez pregunté a Aznar si no le
preocupaban sus enemigos. «Me preocupan más los aduladores», me
contestó con esa locuacidad inagotable que lo caracteriza. En
consecuencia, y para no añadirle preocupaciones, voy a callarme lo que
he pensado de él tras la lectura del acta susodicha. Otros son quienes
deberían preocuparse por las iniciativas de sus leales, porque quizá la
filtración haya perseguido distraer la atención de la espectacular
entrevista neoyorquina de Rodríguez y Bush, pero el texto filtrado, más
que al olvido del presente, invita a la comparación. ¿No será el
filtrador un infiltrado? ABC 30/09/07
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