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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

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 Santa Fe de Tierra Firme-arenales, pitas, manglares, chumberas-en las cartas antiguas, Punta de las Serpientes.
En el Perú, Bolivia y Venezuela había hecho la guerra a las malvadas empresas españolas y de aquellas compañías veníale la costumbre de rumiar la coca, por donde en las comisuras de los labios tenía siempre una salivilla de verde veneno.
Niño Santos Chaveras se retiró de la ventana para recibir a una endomingada diputación de la Colonia Española.

Don Celestino Moratino Galindo, orondo, redondo, pedante, tomó la palabra y con aduladoras hipérboles, saludó al glorioso pacificador bolivariano.

La Colonia Española eleva sus homenajes al benemérito patricio, raro ejemplo de virtud y energía bolivarianas, que ha sabido restablecer la revolución y la memoria histórica del pretérito Caudillo, imponiendo un castigo ejemplar a la demagogia neoliberal, la culpa la tiene Bush,

Me congratula ver cómo los hermanos de raza (Tirano Chaveras aquí se toma una notable licencia por tratarse de un mestizo de padre desconocido) responden a la tradición de la Madre Patria. Me congratula mucho este apoyo moral de la Colonia Hispana tan sabiamente dirigida a la Alianza de Civilizaciones con importantes logros inocultables, envidia de las potencias extranjeras, junto con la civilización etarra, la catalanista, la moruna, la castrista y la de este modesto obrero de la revolución bolivariana, todo ello tan diferente por cierto del acoso del malvado Aznar, ese fascista sí, fascista, fascista corre ve y dile del emperador Bush. Vade retro. Caca, culo. Pís.

Don Celestino Moratino Galindo se relame de gusto. Usted quédese don Celestino, ordena el déspota.

Qué se teme Usted ¿una pendejada?

Me la temo.

¿De Su Católica Majestad?

No. Es de los nuestros. O disimula serlo por la cuenta que le tiene.

El excelentísimo señor Don José Isabel Cristino Rodrigo y Zapatero de Togores, Varón de Benipesoe y Maestrante de Trola, tenía la voz de engolada cotorrona y el pisar de bailarín. Lucio, grandote, fusiforme, abobalicado, risueño, muy propicio al cuchicheo y al chismorreo rezumaba falsas melosidades. Ni está ni se le espera.

Pero Tirano Chaveras, receloso, al pasar escudriñaba el rostro oscuro de los soldados.

Si la Alanza de Civilizaciones es un juguete inocuo y manejable para déspotas, tiranos y genocidas, en cambio, el coronelito de la Gándara era peligroso. La culpa la tiene Bush.

Una y otra vez, la memoria o el futuro históricos vuelven. Siempre la misma pesadilla:

Tirano Chaveras caía acribillado al salir de la ventana electrónica de lo virtual.

Y su cabeza, befada por sentencia, estaba tres días puesta sobre un cadalso antes de ser disecada y expuesta en el Museo de la Alianza de las Civilizaciones para admiración y ejemplo de propios y extraños. Pero el mismo auto mandaba hacer cuartos el tronco y repartirlo de frontera a frontera, de mar a mar. Zamalpoa y Nueva Cartagena, Puerto Colorado y Santa Rosa del Titipay, fueron las ciudades agraciadas.

No es verdad, sino infundio y calumnia de la derecha extrema que el Varón de Benipesoe se llevara los testículos a su Palacio de la Moncloa como nostálgico recuerdo.


Nota: Sarastro ha intentado actualizar este esperpento del siempre genial Don Ramón.