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La Coruña, con L de libertad

Imagen: La Coruña, con L de libertad

Doma y castración del Reino de Galicia

 

Reyes Catolicos Galicia

Nacionalismo en las aulas

juventud nazionalista

1980

 

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 El Rey ha defendido como mejor ha sabido la amenazada dignidad de España en público, encarándose y mandando callar al baboso dictador venezolano cuando nuevamente llamaba “fascista” a Aznar y luego abandonando la reunión cuando Ortega, un comunista visa oro, atacaba zafiamente a Unión FENOSA por el incomprensible pecado de no dejarse chulear.

El Rey, que parece escarmentado ya de su anterior y polémico “hablando se entiende la gente”, compensa parcialmente así la flojera desmayada, la pusilanimidad del presidente del gobierno español, acomplejado y tan acobardado ante el gran Macho cuartelero, como esta misma semana con el sultán moro de Marruecos, y más propia de una lánguida amante otoñal del marqués de Bradomín, (hasta la Niña Chole le hubiera echado más coraje), que de lo que cabría esperar de su alto cargo institucional.

Pero más allá de la anécdota de lo acaecido en la presente Cumbre Iberoamericana, interesa resaltar que lo ocurrido constata de modo tajante y dramático lo que ya sabíamos: la inanidad moral y estulticia intelectual de la pomposamente llamada Alianza de Civilizaciones, supremo logro del panfilismo filantrópico que ha infectado a nuestros próceres gubernamentales y se ha extendido como una pandemia entre las lamentables zurdas hispanas. La última Cumbre ha venido a resultar casi iniciática: una representación o psicodrama de lo que cabe esperar de la pintoresca Alianza de Civilizaciones zapateresco moratiniana.

Pues, esto es lo que significa la Alianza de Civilizaciones: la otra cara de la muerte del Espíritu de Álvaro Mutis. Una coartada para la impostura. Si no hay valores morales, y no hay aristocracia -en su sentido griego- que los sirva y mantenga, vale todo, todo vale. Y entonces serían equivalentes el tirano Chávez o un líder democrático occidental. La revolución bolivariana a la chavesa que un sistema constitucional democrático occidental. Iguales, en su pánfilo multiculturalismo, las pendejadas de cualquier ignorante déspota tercermundista baboso que el discurso de gentes preparadas, nobles, competentes y bienintencionadas, verdaderamente demócratas y razonables. Cuyo esfuerzo y discurso jamás se debe equiparar o emborronar con el de la chusma, el despotismo y el crimen organizado. No todo vale, ni todo es igual, ni el multiculturalismo sin los criterios de jerarquía moral y conceptual es razonable, ni menos puede ser aceptado para cualquier observador de conciencia lúcida.

Y en cuanto al progreso económico de los pueblos malamente se puede llevar a cabo donde no existen ni esfuerzo personal e institucional, ni innovación, ni respeto a la propiedad, ni leyes fiables y respetadas también por el Poder, ni igualdad ni seguridad jurídicas. No puede haber prosperidad duradera y creciente donde en vez de verdaderos mercados existen ajustes de cuentas entre bandoleros.

Chávez es un déspota grotesco, un liberticida, aunque esté sentado sobre un mar de petróleo a 100 dólares el barril. Pues si se paga a 100 dólares el barril no es por sus ignorados méritos civilizadores, sino porque, entre otras razones sirve para mantener la sociedad y la civilización industrial en muchas partes del mundo. Y es de lamentar que la renta petrolera venezolana se emplee en exportar el crimen y la revolución antes que en poner y consolidar las bases del desarrollo moral y económico de su pueblo.

No vale igual un régimen despótico que otro de libertad. Zapatero quizás se ha equivocado de país, de contexto continental y de tiempo al jalear desde el gobierno de un país europeo de la importancia de España a cualquier tirano con tal de ser enemigo de Occidente y de EEUU.

Zapatero consciente o inconscientemente está provocando la “venezolización” de España en vez de la europeización liberal y democrática de Venezuela. Si otro acreditado botarate autóctono como Pepito Blanco se permite insultar y acosar a la oposición y a los liberales españoles oportunamente jaleado por la prensa y medios audiovisuales del Movimiento ¿por qué no se va a sentir legitimado para hacer lo propio el tirano de Venezuela?

 Es bien sabido que los mitos y las creencias forman parte de la programación ideológica, cultural y conductual de los pueblos. Especialmente de los que se mantienen en estadios de mixturas de sociedades preindustriales o de transición. Así, es una pena que el viejo mito sueño del Héroe libertador de América se haya convertido en la pesadilla de su degeneración moral y filosófica: en Caudillo liberticida.

No sabemos muy bien del todo para qué sirven las Cumbres iberoamericanas. Podrían contribuir a corregir el escaparate de los horrores en que se ha convertido buena parte de nuestra herencia en América especialmente por méritos propios de sus respectivas castas dirigentes. Pero huelgan si en vez de lograr que se extiendan las buenas costumbres y prácticas institucionales y políticas sirven por el contrario para que fantoches y bocazas liberticidas se envalentonen pretendiendo además buscarse un lugar de honor en la historia. Quizás de la impostura, la infamia y el crimen.

Pero si deben servir para algo quizás sea para resaltar que en un mundo cada vez más globalizado es el juego limpio, la transparencia, el respeto a la Ley y a la Propiedad lo que puede contribuir verdaderamente a lograr algo de libertad, justicia y bienestar para la gente. Que nunca llegarán gracias a las fechorías confiscatorias de caudillos fantoches liberticidas como Chávez, Morales u Ortega.

Es decir, de los amigos y socios internacionales de Zapatero.