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Algunos ciudadanos 'despertamos' a la
política sacudidos de nuestro letargo cívico por el
estruendo mediático del Prestige, testigos y víctimas
de una manipulación sin precedente en nuestra memoria
individual. Entonces comprendimos que la política es la
continuación de la guerra por otros medios, y que la verdad
sigue siendo su víctima permanente. Luego vinieron cosas
mayores y peores. Pero el Prestige será siempre "un caso de
libro".
Y un libro, éste: "Impacto
socioeconómico del Prestige en Galicia", [que se puede descargar o ver en línea; >60 MB] elaborado por un
equipo de la Universidad de Santiago de Compostela, es el documento
que mantiene secuestrado la Xunta de Galicia.
NOTA: Se nos ha informado de algunos problemas en la descarga del archivo, así que publicamos un lugar alternativo en el que además del documento completo, también se puede descargar dividido en capítulos (pinchar aquí)
Es un estudio detallado en cada uno de
los nueve distritos marítimos. La maqueta, que se puede ver en
el pdf asociado a este artículo, muestra un libro de más
de 300 páginas, que contiene todo lo esencial, abordado con el
método de una rigurosa investigación socioeconómica.
La investigación revela que
los causantes fueron los titulares del buque, una maraña de
oscuras sociedades creadas en paraísos fiscales y piratas del
mar. Producido el siniestro,
tal y como ha informado el testigo principal en el juicio que se
sigue en EEUU,
nunca pretendieron introducir el barco en un puerto refugio,
sabedores de que era insalvable, sino estrellarlo contra la costa y
tratar de eludir la responsabilidad mediante su traspaso a las
autoridades españolas, cuya gestión fue la menos mala
posible en las circunstancias. -Después de cinco años,
todavía los detractores siguen sin responder a qué
puerto hubieran tratado de conducirlo. De hecho, han basado la
política preventiva en alejar las rutas de paso de esas
mercancías, sin inmutarse ante la pequeña contradicción
con la obsesiva crítica que hicieron del alejamiento, ...-
La gestión económica fue
rápida y eficiente. Se neutralizaron con una inusitada
prontitud los posibles efectos socioeconómicos adversos sobre
las áreas afectadas, el sector y el conjunto gallego.
El carácter estatal de la
competencia de salvamento marítimo permitió repartir
los costes con el conjunto nacional. El impacto fue asumido por
todos los españoles, pues se cargó a los presupuestos
generales del Estado. Como sucede con cualquier institución
aseguratoria, el tamaño fue esencial para amotiguar el
efecto del daño entre los afectados más directos por el
sinistro. En otras palabras, el Prestige es una demostración
empírica del valor de la pertenencia a una comunidad nacional
de cierta entidad económica y demográfica, y, por el
contrario, deja en ridículo las pretensiones soberanistas -por
más que el nacionalismo, como gestión racional de lo
irracional, trate de aprovecharlo todo en su beneficio-. A la luz de
esta evidencia resulta grotesco -y suicida- la pesada reclamción de la competencia por parte del
Vicepresidente o co-presidente, o lo que sea.
Si la unidad política de reparto
de los costes hubiese sido el actual territorio regional y su
población, es decir, con la chusca expresión de los
fanáticos, "Galiza ceive", con un 6 % de la población
española, la limpieza de las costas, las subvenciones y
apoyos, el debe y el haber de la catástrofe habría
debido dimensionarse con arreglo a esa escala.
El estudio analiza cada una de las
nueve Rías Marítimas gallegas, y demuestra que no se
produjo el temido -y profetizado- impacto depresivo. Primero por el
propio efecto de mercado, menos pesca pero más precio, con
ingresos superiores en los casos importantes. (Salvo justamente la
Zona Cero, Fisterra-Muxía, que se tuvo mucho tiempo en veda;
pero que fue compensado por ayudas públicas) lo que sumado a
subvenciones y efectos positivos en hostelería, supuso un
momentáneo pero importante dinamismo zonal. (De hecho en la
fase de estudio de campo, los investigadores escuchaban
frecuentemente la expresión ''outro máis'', en contra
posición irónica al lema famoso del movimiento de
explotación política de la catástrofe. Solo en
Fisterra y Costa da Morte de escasa entidad en empleo- el efecto
mercado-precio no fue positivo, aunque se vio sobrecompensado por
ayudas y subvenciones.
La evolución socioeconómica
de las zonas siguió su pauta habitual. Y el conjunto de la
economía gallega, en la senda expansiva que ya había
alcanzado. El catastrofismo fue un mito más.
La clave para evitar catástrofes
radica en atribuir la responsabilidad principal en primera instancia
al propietario y titular de la actividad -que ahora sólo
responden después del asegurador-. Es el sistema
norteamericano, y allí ha producido una drástica
reducción de los siniestros.
Es curioso comprobar como, después
de cinco años, sigue secuestrado este estudio, aún
cuando se trata de una evaluación técnica, útil
para afrontar una eventualidad semejante -que no cabe descartar- e
inocua para los actuales detentadores del poder, pues el efecto de la
manipulación ya se produjo. No se discuten su método,
sus premisas o sus conclusiones: simplemente se silencia a un grupo
de investigadores de la Universidad, probablemente porque no gusta lo
que resulta del análisis científico de los hechos, en
contraposición a la hipérbole catastrofista con la que
se intoxicó a la opinión pública en busca de
ventaja política. Bien. Se obtuvo. Ya pasó. Ya podemos
enfrentarnos serenamente a la verdad.
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